“El amor” 1992 (ciclo 3).

Lo que tenemos construido para “El amor” 1992 (el Día de san Valentín) es lo siguiente: Alcman; Aurora Bautista; Érato; Leopoldo Azancot; el dios japonés Aizen-myo; la princesa Iztaccihuatl; Bernardino Rebolledo; Biblis; Eos (la aurora); Ginger Rogers; la valentina; Manuel Tamayo y Baus; “Razón de amor”, poema juglaresco; Marguerite Duras; Robert Cambert; Paul Éluard; Maria Schell; Camilo Castelo Branco; Gabriela Mistral; Julio Barrenechea; Humberto Salvador; Rustico di Filippo; Ludovic Halévy; Jaroslaw Iwaskiewicz; Tibor Déry; “Adonis”, del Caballero Marini; y Anthony Asquith. Gaspara Stampa; y la cansó. Paul Éluard, cuyo auténtico nombre era Eugène Grindel Éluard (1895-1952), fue un poeta francés, dadaísta, surrealista y comunista, y entre sus primeras obras destaca “El amor, la poesía”. Gabriela Mistral es el seudónimo de la poetisa chilena Lucila Godoy Alcayaga (1889-1957), cuyo amor fracasado se reflejó en algunas de sus obras. Camilo Castelo Branco (1825-1890) fue un escritor portugués realista, entre cuyas obras destaca “Amor de perdición”. Robert Cambert (h. 1628-1677) fue un compositor francés que fundó varias academias, y entre cuyas óperas destaca “Les Peines et les Plaisirs de l’amour”. Además, Rustico de Filippo fue un poeta italiano nacido hacia 1236 y muerto en 1298 aproximadamente. Escribió muchos sonetos y también poemas de amor imitados de Guittone. Y Leopoldo Azancot es un novelista español nacido en 1935, autor entre otras obras de “Los amores prohibidos”. Y Jaroslaw Iwaskiewicz es un escritor polaco nacido en 1894. Se adhirió con el realismo socialista y escribió novelas, teatro (por ejemplo, “Los amantes de Verona”, 1928), y poesía. Y Manuel Tamayo y Baus fue un dramaturgo español, de Madrid (1829-1898). Su teatro fue primero romántico (como en “Locura de amor”, 1855) y luego realista.

Es muy fácil salvar a vuestros hijos.

Cuando vayan a adoctrinarlos, vuestros hijos deben procurar seguirles la corriente, pero ante todo haced que estén duros e insensibles. Duros e insensibles. Si están duros e insensibles, no les harán nada porque no les gusta la gente así. De todas maneras, si por alguna causa vieran que no pueden hacerlo, que no lo consiguen, por lo que sea, entonces que vuestros hijos les insulten, o les griten, o se revuelvan, todo. Cualquier cosa antes que dejar que entren en su corazón. Porque si entran en su corazón están perdidos. Perdidos. Y además, van a ir directos a su corazón, porque son niños. Irán con mucha sonrisita. Si entran en su corazón están perdidos. Y si vuestros hijos no les siguen la corriente y les hacen sospechar que no les van a obedecer en el futuro en la sociedad, los destruirán a ellos y a vuestra familia también. Por eso, lo mejor es mostrarse duros e insensibles. Es una cosa muy sencilla, prácticamente no hay que hacer nada, y para un niño creo que es fácil si se lo explicáis bien. Si vuestros hijos hacen el menor gesto de inocencia, de espontaneidad o de confusión, ellos lo tomarán como una puerta abierta a su corazón, y si entran os aseguro que están perdidos.

El Partido Humanista (y XV).

Hubo una vez que pensé en irme de la secta, pero el caso es que tenía en mi poder algunos libros que me había prestado la líder territorial, y pensé que no era correcto irme sin devolvérselos. Así que la llamé por teléfono, quedamos en la calle, le dije que le devolvía los libros y ella dijo, algo desconsoladamente: pues bueno. Me invitó a la cafetería y en la mesa me aseguró sonriendo: yo te conozco. Y no quería que me fuera, se sentó en el Tetris de la cafetería y me dijo que jugase con ella, pero yo no acepté y me fui. De todos modos, todavía me quedé un poco más en la secta.

A la secta se había integrado hacia 1992 un gitano que vivía como un indigente en una especie de refugio que había preparado muy ingeniosamente en un discreto rincón de la ciudad de Murcia. Tenía padres en su tierra, que creo recordar que era Andalucía. Años más tarde tuve la ocasión de comprobar que las autoridades estaban inhabilitando el ingenioso refugio. El gitano comía y cenaba en un comedor de caridad.

Recuerdo que cuando lo conocí en una de las reuniones de la secta en una cafetería yo le pregunté si estudiaba o trabajaba, y él me dijo que estaba pensando en hacer algo de Informática. Cuando le dije que yo estudiaba Filosofía, él me respondió: los filósofos estáis locos. Y la chica del teléfono apuntó: le has tocado las fibras. De todos modos, el gitano le preguntó a la líder territorial cómo me llamaba yo y pareció interesarse en cultivar relaciones personales conmigo.

Una vez el gitano me dijo que la líder territorial había estado hablando con él y le había dicho que yo estaba muy desconectado de la gente.

En una de las reuniones de la secta en su local, estaba el gitano y me vio en un momento dado sonreírme y me dijo que explicara de qué me reía yo para que se rieran todos.

El gitano me preguntó una vez si podía subir a ducharse a mi piso, se lo dije a mi madre y ella no aceptó.

El gitano también me pidió hacer uso de un buzón de correos que yo había alquilado por aquel entonces, porque él quería recibir ahí una documentación muy importante para él que estaba pendiente de llegar.

Lo cierto es que me olvidé un poco del buzón y al final no recuerdo bien qué pasó con la documentación, no sé si no llegó o se perdió o qué pero el caso es que no llegó nunca a manos del gitano.

Hacia 1992 precisamente, me asaltó la idea de hacerme más cerrado, de estar sólo en mi casa y no salir, y decidí poner con cierta satisfacción mi plan en práctica.

Al final, yo ya había perdido el contacto con la secta, a pesar de que alguno de los que eran invitados a sus reuniones me llamó por teléfono y me dijo que yo me olvidaba de la gente. De todas maneras, el gitano terminó por venir al portal de mi piso y habló conmigo por el portáfono. Lo primero que me dijo fue: te has perdido. No me sorprendió esta expresión porque mi amiga mormona que me había metido en la secta me había dicho mucho antes, al principio, que ésa era la expresión que le solían soltar a la gente que se alejaba de ellos. El gitano me pidió que bajase pero el caso es que me quedé en mi casa porque no me apetecía verlo.

En 1993, ya había muerto mi madre y yo vivía solo en el piso. Una vez que fui a El Corte Inglés a comprarme un póster me encontré con la líder territorial a la entrada, me saludó muy sonriente, me preguntó por mi madre, yo le dije que había fallecido, y al decirle que iba a comprarme un póster, la líder me animó: uno que a ti te guste. Yo estaba muy animado y le ofrecí mi nuevo teléfono para que me llamasen, pero ella hizo un gesto con la mano como diciendo: no, no, si no lo queremos. Lo apuntó de todas maneras y nos despedimos. Ella pareció un poco reservada.

El Partido Humanista (XIV).

En cierta ocasión, la líder territorial en un café me preguntó qué había aprendido con ellos. Yo casi no supe decir nada, y ella se quedó algo así como dubitativa.

Otras cosas que me dijo la líder territorial en la secta: que ellos lo que pretendían es que todos fuéramos mejores personas.

Que ellos se enorgullecían de ser intolerantes.

Una vez le dije a la chica del teléfono que iba a ver en televisión una película muy bonita (había tenido gran éxito) y la chica del teléfono me puntualizó: es muy bonita…para ti.

Me consta que el Partido Humanista tuvo diferencias con Izquierda Unida y con el movimiento ecologista. La chica del teléfono me dijo una vez que a ellos les parecía bien que se preocupara uno del medio ambiente, pero que había cosas más importantes. Que lo importante es el ser humano. Uno de los hombres de la secta, muy comunicativo, me comentó una vez en una reunión de la secta en una cafetería que Izquierda Unida no tenía ninguna posibilidad. Muchos años más tarde descubrí que este hombre se había refugiado en el PSOE zapaterista.

Continuará.

El Partido Humanista (XIII).

A veces el chico que me paró en la calle, que era la pareja de la chica del teléfono y que vivían en un piso muy pobre, quedaba conmigo en una de las cafeterías para charlar. Una de las cosas que me dijo en una ocasión, acerca de practicar la homosexualidad, era que si me lo tenía que pagar, me lo pagase. Otra de las cosas que me dijo es que, pensando en que no hubiera ni leyes ni Dios, si yo era una persona que fuera capaz de matar o hacer daño a un hombre que no quisiera relacionarse sexualmente conmigo, entonces es que yo tenía la horma de mi zapato.

Otra de las veces, quedé a comer en un restaurante chino con un chico de la secta que me gustaba. Este chico había confesado en una de las reuniones de la secta que de pequeño había sufrido abusos homosexuales. Una de las cosas que me dijo es que a la gente de la secta los que no les gustaban era la gente insensible, y que yo a diferencia de eso era muy sensible.

La chica que tenía novio en la secta una vez hablando conmigo me advirtió de lo negativo que era volverse duro y frío.

Reconozco que estuve varias veces yendo detrás del chico que me gustaba, incluso una vez le hice una visita en su trabajo, pero fue porque me lo aconsejó la persona que me había dado el teléfono de la secta, que era una amiga mía que era mormona.

El chico que me gustaba me evitó durante un tiempo, pero pasado más o menos un año una noche me invitó a su casa para “intentarlo”. En su casa había preparada una película porno, y porros, y me preguntó cuánto medía mi pene. De todos modos yo no estaba animado.

Continuará.

El Partido Humanista (XII).

También la líder territorial llamó a mi madre por teléfono. Mi madre se puso un poco a la defensiva. Más adelante, la líder me telefoneó a mí y me preguntó cuándo podían venir al piso de mi madre donde yo vivía con ella para tomar un café. Yo le respondí: no está la cosa para cafés. Y la líder me replicó: por eso mismo.

Al final, yo le pedí a mi madre que recibiera a la chica del teléfono que iba a venir y mi madre aceptó. Vino la chica del teléfono y estuvieron hablando mi madre y ella un buen rato. Mi madre le preguntó de qué vivían ella y su pareja y la chica le respondió que él hacía algunas chapucillas cuando podía (lo cierto es que la madre de la chica ayudaba a su hija dándole comida). La chica del teléfono dijo algunas afirmaciones como que las cosas de las que se había examinado en el colegio ya no las recordaba, y también en un momento dado le insistió a mi madre: ¡que hay otros valores!

Días después, en una de las reuniones de la secta en el local, con gente que solía asistir, la chica del teléfono proclamó que cuando había estado con mi madre una de las cosas que mi madre le había dicho era que íbamos a tener que ponerle una piel de plátano a uno de los profesores de la Universidad para que yo pudiera ocupar su puesto de trabajo. Y lo dijo en tono sorprendido y escandalizado, después de lo cual continuó prestando atención a lo que decía alguien de los asistentes.

Una de las cosas que también voy a decir es que esta secta algunos de los nombres que se daba a sí misma son “nueva sensibilidad” y “el movimiento”.

Continuará.

El Partido Humanista (XI).

Creo que a los de la secta no les gustaba mucho la palabra “pureza” porque una vez que empleé la palabra “puro” en una de las reuniones del local la chica del teléfono la repitió con sorna con los suyos.

Continuará.

El Partido Humanista (X).

Una de las actividades frecuentes que hacía la secta es que iban algunos recorriendo las tiendas, bajos y locales de las calles, metiéndose en ellos para trabar relaciones con la gente. En una ocasión, se metieron en una tienda y mientras las encargadas sonreían un hombre que estaba allí estuvo hablando de que en Barcelona habían tirado a la basura un niño. Una de las chicas de la secta le dijo al hombre que había que quererse. El hombre respondió que tenía un chalet al que se iba cuando podía. ¿Me quiero o no me quiero?, respondió.

Cuando salimos de la tienda, la chica del teléfono dijo para sí: tú sí que vas a cambiar mucho.

Continuará.

El Partido Humanista (IX).

En otra ocasión, estábamos en el local y el chico que tenía novia en la secta vino con una buena cazadora de piel. Le dijo a la líder territorial que se la había encontrado en la basura. Más tarde, la líder me dijo en voz alta y riendo que el chico pensando en su novia estaba diciendo que me la han robado, que me la han robado.

Continuará.

El Partido Humanista (VIII).

En otra ocasión, la chica del teléfono me llamó y me dijo que tenía que llevarles mi DNI porque contaban conmigo. Fui a otra de las cafeterías en las que se reunían y se lo dejé. El que me paró en la calle, que era la pareja de la chica del teléfono y vivían juntos en un piso muy pobre, al recoger mi DNI y ver la foto dijo: qué tierno. Creo que lo querían para nombrarme como vocal en unas votaciones. No sé exactamente para qué era pero lo cierto es que mi nombre completo estuvo saliendo en el BOE digital durante mucho tiempo.

Continuará.