Chicho estuvo invitado una vez a aquel programa de cocina que se llamaba “Con las manos en la masa” en los años ochenta, y allí se confesó “un enfermo de la perfección”. Todas las repeticiones de temas que ha habido a lo largo de las etapas del concurso han tenido un sentido racional. Paloma Hurtado dice que la décima etapa fue un error y que el Un, dos, tres no debía haber vuelto y menos así y que lo que debería haber hecho es muy sencillo: copiar de lo anterior. En este blog yo me propongo demostrar que la única alternativa que tenía Chicho en su quehacer era resucitar el Un, dos, tres y hacerlo de la manera en que lo hizo, convertido en un programa-concurso semicultural llamado “Un, dos, tres…a leer esta vez”. Y, lo más importante, que no podía ya copiar nada. Porque en las etapas anteriores los temas ya habían quedado amortizados, quiero decir suficientemente utilizados, y no se podían usar más, así que sólo restaba usar títulos de libros, nuevas fuentes. Al principio Chicho quería hacer un programa de literatura llamado “Ratón de biblioteca”, al estilo de lo que había hecho en “Waku waku”, pero TVE no se lo permitió, y entonces lo único que pudo hacer era recuperar lo que más o menos siempre había funcionado, “Un, dos, tres…responda otra vez”, en esta ocasión en ese nuevo formato y con el título de “Un, dos, tres…a leer esta vez”. Vamos a ver cómo los temas habían sido prácticamente todos amortizados ya y no se podía tratar otra cosa más que títulos de libros.

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