Leo en internet: “Me ha sorprendido el comenmtario de Agatha Ruíz de la Prada en la Moda 93 en el que comenta que el plató de la 8 étapa era mas grande, bonito y impio que el de la 5 étapa n el que ella había estado Según comenta el 1,2,3 había evolucionado enormemente en esos 7 años , en cuanto a estética y color Y yo me pregunto:Tan feoy oscuro era el estudio del 85-86? Hubiera sido interesante asistir a unagrabación de aquel tiempo”, “ese comentario de AGATA RUIZ DE LA PRADA es muy curioso, sobretodo si comparas sus dos intervenciones en el 123: en LO QUE HOY MOLA 85 y en LA MODA 93. Desde luego el decorado de la octava etapa era mucho más adecuado al estilo de AGATA: los numeros alargados, los colores mas infantiles, la mesa alargada y amorfa, las columnas tipo Mingote etc… Fue un poco una vuelta a los decorados estilo Mingote de los 70, mientras que en el 85 se intentaba hacer una estética más seria estilo concurso clásico de TV tomando como modelo el 123 holandés/alemán.También le debió chocar el cambio en el tono del programa. En vez de la seriedad de Mayra de repente aparecia la Miriam-payaso en mitad de la subasta y eso tambien le gustaria. Desde luego en el 85 tiene cara de no gustarle nada el programa”, “Agatha tenía razón en algunas cosas,como opinión personal diré que aunque prefiero mas la sobriedad y la austeridad de los decorados de la 5 y 6 temporada inspirados en Holanda, la octava étapa tiene a su favor un gran presupuesto, un plató inmenso y un colorido y riqueza enormes”. Agatha Ruiz de la Prada es una diseñadora muy respetable y yo personalmente no encuentro nada en contra de sus modelos, aunque algunos como los que presentó en el desfile de “Lo que hoy mola” eran muy atrevidos porque casi parecían disfraces. En ese programa de 1985 de la etapa cinco ella misma dijo que era muy difícil presentar los vestidos (a pesar de que eran sus creaciones) y también dijo textualmente que tenían mucha importancia “las patas” de la chica. Es un buen ejemplo de aquello a lo que había empezado a abrirse el Un, dos, tres: a cosas que no eran el Un, dos, tres. Para su desfile en “La moda” 1993 de la etapa octava, Agatha Ruiz de la Prada dijo que Chicho le había pedido que trajese los modelos más exagerados de que dispusiese, y efectivamente así fue. En la etapa cinco del concurso se abandonaron los tonos cálidos con los que había empezado la etapa cuatro (por ejemplo en el set de las secretarias) y se volvió, incluso con exageración (me refiero a decorados temáticos por ejemplo), a tonos fríos, grises y blancos. Había un programa infantil a la sazón que se llamaba “Planeta imaginario” que también hizo esa transición de colores cuando ya estaba en su recta final en 1986. En cuanto a la octava etapa, sin querer exagerar digo que lo único que verdaderamente me gustó de esa etapa fue el decorado del plató. Era más colorista. Me encantaba esa columna que había junto a lo que había sido la entrada lateral, idea que se retomó en la etapa diez en que en el mismo sitio se colocó ese libro enorme de las fábulas de Esopo. Y también me gustaron mucho las columnas y volutas que había en el set de los concursantes de la fase de preguntas. Le daba mucha clase al programa.

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