Éste es el tercer y último programa de los tres que se dedicaron a “El circo”. Para él aplicamos lo mismo que dijimos en el post de ayer. “El circo (I)” 1984 cerró la subetapa 3B y “El circo (II)” 1984 abrió siete meses después la etapa cuatro. Como dijo Chicho en la presentación de la etapa, el circo se fue y después el circo volvía. Es en esta etapa cuando, en mi opinión, se desencadenan los factores que estaban latentes en la etapa tercera, haciendo que el concurso sea cada vez peor. Como dije en mi post en el que achacaba a las Hurtado el comienzo de la decadencia del Un, dos, tres, y, como entonces, procurando no insultar a los profesionales, creo que el programa se fue haciendo cada vez más farragoso, monótono, zalamero y repetitivo. Tengamos en cuenta que tanto la etapa cuatro como la etapa cinco fueron etapas cortas, con el formato estándar que se llevaba en la televisión de la época de veintiséis emisiones por temporada, y tal vez fue por lo corto de la etapa por lo que Chicho decidió empezar a trastornar el programa, como si fuera un ensayo. Es exactamente lo mismo que yo creo que ocurrió con la etapa novena, que duró sólo dieciocho programas, y quizás eso alentó a Narciso Ibáñez Serrador a hacer barrabasadas con el concurso. Chicho mismo en la presentación dijo que sentía un extraño repeluco frente al comienzo de la etapa, y dijo que era debido a la gran expectativa que se había generado ante el retorno del Un, dos, tres. Yo creo que mintió-hay bastantes veces que Chicho no ha dicho la verdad-porque lo que verdaderamente debía de intranquilizarle era el haber cambiado la esencia del programa. Para mí, la esencia del Un, dos, tres es Kiko Ledgard, y fue marcharse él y empezar a desbaratarse todo. Yo he visto bloques de grabación, filmaciones de cómo se hacía el programa y que luego se cortaban, que han subido a la web de TVE, y he podido apreciar que Kiko Ledgard y Narciso Ibáñez Serrador eran los dos inteligentísimos y se entendían a la perfección. Tiempo después, algunos, sobre todo Mayra que lo dijo claramente al comienzo de la etapa cinco, reconocieron que había sido un error hacer grandes cambios, como efectivamente sucedió al comienzo de la etapa cuatro. No había podio para la tanda de preguntas, la parte negativa cambió a peor, como Chicho más tarde reconoció, y la segunda parte del programa de “El circo (II)” 1984 era deplorable: eliminatoria pringosa, los concursantes pasan a la subasta totalmente disfrazados de funambulistas y manchados, el espectáculo de los artistas estaba relacionado con el circo que es algo que puede no gustar a todo el mundo, los humoristas tenían muy poca gracia, Gafancia sustituyó lamentablemente a la Bombi o a la Loli. Algunas cosas se fueron corrigiendo a lo largo de la etapa, pero en general los programas que vinieron después seguían por el mismo estilo: así “El aeropuerto”, “Los sueños” y “El juego” 1984. A partir de la cuarta etapa, el Un, dos, tres se empezó a abrir a cosas que no eran el Un, dos, tres. Por ejemplo, los artistas estaban traídos de fuera y lo peor es que esto era algo que se notaba, cosa que con Kiko Ledgard no hubiera sucedido: Emilio Aragón, Tricicle, Sara Montiel, Sancho Gracia, Abracadabra, Concha Márquez Piquer. Hubo hasta un número de un hipnotizador muy, muy malo. Sólo voy a añadir que en esos tiempos yo era un colegial, y en la etapa 3B, en la etapa cuatro y en la etapa cinco, jugaba en los recreos a hacer las subastas del Un, dos, tres con un compañero, Pedro José, que después se cambió de colegio y entonces perdí el contacto. Y nosotros también opinábamos que el Un, dos, tres era bastante pesado. Que había programas que estaban regular y había programas que estaban francamente mal. También había alguno que nos gustó. Un miembro de mi familia dijo que el primer programa de la etapa cuatro había sido una birria macabea. No es que yo asegure que sea cierto, pero a mí cuando transcurría la etapa cinco me dijo Pedro José que un pariente suyo (creo recordar que una hermana) había asistido de público a la grabación del Un, dos, tres y que había visto que Mayra Gómez Kemp interrumpía la grabación para que le retocaran el maquillaje. Y esto es lo que puedo decir. Para argumentar un poco lo que escribo, me apoyo en las estadísticas. Hasta la etapa cinco los índices de audiencia eran aceptables, pero es que entonces no había competencia televisiva, pues sólo existían la primera cadena y la segunda cadena de la televisión pública. Pero fue llegar las televisiones privadas y la audiencia del programa fue menor en cada etapa. Por eso no entiendo de qué presume Paloma Hurtado y porqué le tiene tanta manía a la etapa diez, cuando en ella lo que sucedió fue ni más ni menos que lo que ya venía sucediendo desde la etapa seis, una caída en picado. Precisamente en la etapa diez se intentó hacer como que se volvía a los orígenes, menos espectáculo y más humor y presentador, pero ya era demasiado tarde. Chicho mintió cuando dijo que iba a reducir la publicidad en la etapa ocho, mintió cuando dijo que no iba a haber grandes cambios en la etapa cuatro, mintió cuando dijo que era tradición en el Un, dos, tres hacer un programa especial infantil por Reyes, mintió-porque, como se dice en la cabecera del concurso, si algo falla él es el responsable-cuando Jordi Estadella dijo que nunca habían ofrecido animales como regalo en la subasta-han ofrecido perros, gatos, caballos, camellos, vacas, ratas, pájaros, un mono, un elefante, un flamenco, unos visones vivos-, mintió cuando Jordi Estadella dijo que, según el reglamento que tenía el concurso desde sus orígenes, cuando una pareja en la fase de preguntas empata con la pareja campeona, prevalece la pareja campeona-en la etapa 3B hubo un programa en que no fue así y tuvieron que hacer una nueva tanda de preguntas para desempatar-. En fin, mi versión particular de “El circo (II)” 1984 la haría trayendo los siguientes elementos: el trapecio; Buffalo Bill; los palacios de deportes y los estadios; el jongleur; el escabel; los excéntricos; el pantomimista; el tridente; el hombre-rana; el flip-flap; el cauchú; José Gutiérrez Solana; el museo Kröller-Müller; Georges Seurat; Heinrich Böll; Hugo Häring; el circo Busch; y los acróbatas de circo bizantinos.

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