Éste es el penúltimo programa de la historia del Un, dos, tres. Para un programa como “La Odisea” de la etapa diez he pergeñado: Odiseo o Ulises; Helios; Orión; Telémaco; Penélope; Calipso; Nausica; el moli; las almas de los muertos beben sangre; la acción; el escenario; Homero; el trabajo de interpretación; Gonzalo Pérez; Friedrich August Wolf; Nikos Kazantzakis; Agustí Bartra; Stanley Kubrick; y Livio Andrónico. La etapa diez empezó mal, pero, como defiendo, la décima etapa fue mejor que las seis etapas anteriores porque ahí se empezó a corregir errores que se arrastraban desde mucho tiempo atrás. “La Odisea” es un programa limpio, donde nadie es maltratado, ni los concursantes ni el público, donde los personajes de la Viuda de Paco y la Carricoche le dan cien vueltas en humor al personaje de Paloma Hurtado la Viuda de Poco y consiguen que el público se levante de su asiento aplaudiéndolos al concluir su actuación, donde Pepe Viyuela tiene más gracia (se ve la imagen de personas del público tronchándose) aquí que en sus actuaciones de la novena etapa, donde todo es nuevo y no hay motivos sacados de programas ya emitidos ni diálogos copiados de los de temporadas anteriores e interpretados por los mismos cómicos quemadísimos, donde la publicidad es distribuida de manera que ocupa prácticamente el mismo tiempo que en las etapas siete y ocho y nueve (lo digo por la manía que tienen los fans de decir que en las etapas ocho y diez hubo un exceso de publicidad; no es cierto; en las etapas siete y ocho hubo la misma publicidad, pero ésta fue más que en las etapas nueve y diez; y es más, en la etapa diez hubo un poco menos de publicidad que en la nueve; se tuvo además el candor y la bondad en la etapa diez de rotular como publicidad, en la emisión, la aparición de algunos premios de la subasta, como los electrodomésticos Bosch, el coche Ford, el apartamento en Marina d’Or y el viaje, patrocinado por Semana; achacándose con ello el empleo de publicidad en el concurso; pero es que no hacía falta, porque publicidad en los premios siempre ha habido desde la etapa seis, y en las etapas anteriores también-el coche, por ejemplo-es decir, siempre, y publicidad en los premios hubo de gran manera en las etapas siete y ocho, y también a veces en la nueve; no nos engañemos, publicidad, lo que se dice publicidad, en la etapa diez, sólo hubo con la tarjeta Banesto, Endesa, Corn Flakes en el juego de consolación, y el juego de los disfraces del público, de Puleva; y esta publicidad dura en total de cuatro a cinco minutos, mientras que en la etapa nueve el interminable juego de Kellogg’s duraba de cinco a seis minutos), y, finalmente, donde se termina con la alegría de un estupendo premio. Sigo pensando que Chicho quiso hacer de la décima etapa una etapa número uno. La parte negativa es un ejemplo de ello. Las secretarias pierden un poco de protagonismo en lo relativo al espectáculo, pero por lo menos eran todas españolas; no se las tuvo que traer Chicho de Gran Bretaña como en etapas anteriores porque sabían bailar. Para mí la decadencia del Un, dos, tres empezó con Mayra Gómez Kemp y las Hurtado, y más especialmente en 1983 en que se cambió la mascota y se inclinó el programa hacia el mundo del espectáculo, haciéndose más maquinal, como Mayra misma, en tono de autocrítica, reconoció en un programa de la sexta etapa. Precisamente un crítico de la revista Teleprograma dijo en el verano de 1983, cuando hacía poco que se había cambiado la mascota y el estilo, que el programa se había vuelto un poco lento. Las Hurtado maltrataban al concursante masculino desde la cuarta etapa y también al público desde la octava. Chicho pensaba que eso de maltratar podía compensar los defectos de que adolecía el programa desde la etapa tres, y la gente lo aguantaba en las etapas cuatro y cinco porque no había competencia televisiva, pero desde que llegaron las privadas la audiencia del programa fue cayendo en picado, y a las estadísticas me remito. Por ejemplo, en el programa “La Odisea” hay pequeños momentos en que el presentador Luis Roderas se muestra antipático con los concursantes, sin duda, como Paloma Hurtado dijo en un mensaje, obligado por Chicho, quien seguramente albergaba todavía la idea de que maltratar equivalía a conservar audiencia. Pero estaba claro que no podía ser así ya, y aunque se intentó rectificar era demasiado tarde. Una lástima. Además, ¿qué quedó de las etapas anteriores? De la etapa nueve no digo nada porque fue un fracaso. Los que siguieron de esa etapa fue sin la aureola del Un, dos, tres. De Jordi Estadella y de Míriam Díaz-Aroca ya nadie se acuerda, ni ella, como dijo un medio de la época, llegó a ser la estrella que se esperaba. De Ángel Garó salió en Libertad Digital la noticia de que tenía una mala relación con Chicho por motivos económicos, con Jordi y el resto del equipo. Y eso que fue un descubrimiento en su momento, la séptima etapa, al menos. Manolo Sarriá, que debutó en la sexta etapa, sí ha permanecido, y es que en la décima etapa, cuando volvió, tenía una gracia inigualable junto a la Carricoche. Es lo único destacable desde el fenómeno Antonio Ozores en las etapas cuatro y cinco, que dejó de salir en la seis porque ya había perdido su gracia. Y luego tienes por ejemplo uno de los programas del final de la etapa diez, el dedicado a “El doctor Jekyll y míster Hyde”, donde en tres ocasiones en la subasta se falta al respeto a los concursantes o al público, pero esas faltas se compensan mezclándolas con muestras de cortesía hacia las víctimas, o sea que son agresiones edulcoradas. En ese programa, Manolo Sarriá faltó al respeto al concursante (le intentó meter por la boca un dulce), pero era tan buen cómico en esa etapa que se lo perdonamos. Vamos a contextualizar “La Odisea” de la etapa diez. Chicho tuvo el buen gusto de no afrontar Roma y Grecia directamente, sino a través de temas indirectos. “El Olimpo” y en el apéndice “El teatro griego”, ambos en la dos. “La antigua Grecia” en la seis y “El teatro” en la seis, que ya había salido en la uno. Con esto se iban finalizando también pequeños temas concretos como “El teatro”, “La historia” o “La mitología”. “La mitología” en la uno y “La mitología del toro” en la cuatro. Por su parte, “El antiguo Egipto” salió en la dos y en la 3B. En la cuatro en “La mitología del toro” las secretarias salían de asirio-babilónicas (pero que parecían egipcias) y en la seis en “La arqueología” salían de arqueólogas en Egipto. “La historia” en la uno y “La historia del pelo” en la cuatro (luego “Mujer y belleza” en la cinco, con los trajes de corcho de las secretarias). “La antigua Roma” en la uno (la caída del imperio romano) y luego “La antigua Roma” en la cuatro. Antes de Roma, “El circo romano” en la dos y en la 3B. Aquí hubo una repetición muy graciosa. En la dos en 1976 sale “El circo romano” seguido de “La gastronomía”, que ya había salido en la etapa uno, y más tarde en 1977 “Los grandes almacenes”. En la 3A sale “La gastronomía” 1983 con una mecánica especial en la subasta. Y en la 3B sale “El circo romano” 1984 seguido de “Los grandes almacenes” 1984, y éste último tema también tenía una mecánica especial en la subasta. La razón de este juego de motivos puede ser que “La gastronomía” fue el primer tema, después de “Los toros”, que sufrió una repetición, de la etapa uno en la dos, y por su parte “Los toros” se ofreció dos veces en la etapa uno. Además la plaza de toros recuerda al circo romano. Ya no tenía sentido repetir “La gastronomía” pero sí gastronomías especiales, como “Los dulces de España” y “La gastronomía de vigilia” en la cuatro, “La gastronomía navideña” en la seis y “La gastronomía española” en la ocho. ¿Qué más gastronomías hacer? ¿Iba a sacar Chicho en la diez una gastronomía monacal? Ya había suficiente. A continuación, en la etapa siete “Calígula” y en la ocho “Cleopatra”, y en la diez “No digas que fue un sueño” (un libro nada adecuado para los niños, novela de Terenci Moix que trata del idilio entre Cleopatra y Marco Antonio) y “La Odisea”. Más coincidencias entre la etapa uno y la cuatro, “La aviación” de la uno y “El aeropuerto” de la cuatro. La etapa cinco de 1985 a 1986 copió muchos motivos de la 3B de 1983 a 1984 como ésta de la dos de 1976 a 1977, y la etapa seis copió muchos otros motivos del apéndice de la etapa dos de 1977 a 1978 (el apéndice que tuvo esa etapa tras dos meses de vacaciones en 1977 desde agosto y su vuelta en octubre hasta su conclusión en enero de 1978). Por su parte, la etapa cuatro repitió motivos de la 3A y de la uno. La etapa cuatro, además de copiar motivos de la etapa 3A, también versionó algunos temas de la etapa uno, como “La aviación”, “La historia”, “La mitología”, “La literatura” (el libro) y “La antigua Roma” (la caída del Imperio romano), que se convirtieron en la etapa cuatro en “El aeropuerto”, “La historia del pelo”, “La mitología del toro”, “La literatura” de nuevo, y “La antigua Roma” una vez más. Hay que decir además que todos los temas de la etapa 3A que copió la etapa cuatro ya se habían dado también en la etapa dos. Lo que sí copió la etapa cuatro de la etapa 3A que no se había dado en la etapa dos fueron motivos como diálogos, personajes, actores, pruebas y premios. También fue clásico “El Antiguo Testamento” en la etapa seis.

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