Veamos la contextualización de “La Pimpinela Escarlata”, último programa de Un, dos, tres. “Las ciencias ocultas” de la etapa dos y 3A, así como “El horóscopo” de la uno, dos (los signos del zodíaco) y 3A (la astrología), precedieron a “La magia (I)” y “La magia (II)” de la 3B, y luego por tanto a “La magia” de la etapa quinta; “Las ciencias ocultas” de la etapa dos se repitió en la etapa 3A para preceder a “El horóscopo” de la etapa 3A y a “La magia” de la etapa 3B, y en la etapa ocho “Las ciencias ocultas” se utilizó una tercera vez, después de “La brujería” de la etapa seis y “Las profecías” de la etapa siete, para preceder a “La magia” de la etapa ocho y a “El horóscopo” de la etapa nueve; “La brujería” de la etapa seis y “Las profecías” de la etapa siete precedían a los temas esotéricos de la etapa ocho, como son “Los enigmas” y “El más allá”, y también “Las ciencias ocultas” (el esoterismo) y “La magia”, y a “El horóscopo” de la etapa nueve (los signos del zodíaco). “La India” y “Austria” fueron los primeros lugares geográficos no hispanos sobre los que versó el concurso. “La India” salió dos veces, en las etapas uno y dos, y “Austria” salió también dos veces, en las etapas dos y 3A. En la etapa 3A se trató, además de “Austria”, “La Revolución francesa”, tema repetido en la etapa novena. Y en la etapa cuatro hubo un programa sobre “La Rusia de los zares”, tema repetido en la etapa novena. Por su parte, en la etapa cinco se retomó el tema oriental puesto que la etapa se abrió con “El lejano Oriente”, que se repitió una segunda vez a finales de la etapa nueve. En la etapa nueve, pues, se cerraba el círculo, máxime porque hubo sendas repeticiones para los temas “La Revolución francesa” y “La Rusia de los zares”. “Los piratas”, uno de los temas predilectos de Narciso Ibáñez Serrador, tema que fue muy repetido, salió en la etapa uno, la dos, la 3A y la cuatro, y luego en la nueve, casi todas las etapas de esta sucesión. Considero que el tema de “La Revolución francesa”, combinada con el tema “Los piratas”, era una manera de paliar que Chicho no dedicara nunca un programa al Barroco, iniciativa que no sería descabellada si comprobamos que es escasa o nula la presencia del Barroco en las obras de los historiadores importantes. Lo cohonesta porque entre “Los piratas” y “La Revolución francesa” es donde estaría incluido cronológicamente el Barroco. Así es que en la etapa 3A se emitieron, por este orden, “Los piratas”, “Los errores”, “El horóscopo” y “La Revolución francesa”, muy próximos, pues, y esta retahíla vuelve a mostrarse aproximadamente en la etapa nueve, cuando se recupera el tema de “La Revolución francesa”, como hemos visto, porque se ofrecen de manera seguida “Los piratas”, “La Navidad”, “El horóscopo”-otra vez y que además abre el año 1994-, y de nuevo “La Revolución francesa”. En la etapa 3A la sucesión de temas fue “Los piratas”, luego “Los errores”, luego “El horóscopo” (La astrología), y luego “La Revolución francesa” (luego “El automovilismo” y luego “Las revistas de humor”; curiosa aliteración, astrología, revolución francesa, automovilismo, revistas de humor). Este esquema se siguió prácticamente igual en la etapa novena: “Los piratas”, luego un especial “La Navidad”, luego “El horóscopo” (los signos del zodíaco), y luego “La Revolución francesa”. Así se explica que “La Revolución francesa”, combinada con “Austria” en la 3A, esperara para repetirse una segunda vez hasta la etapa novena, combinada esta vez con “La Rusia de los zares”, que tampoco se repitió una segunda vez desde la etapa cuatro hasta este momento en la etapa novena. Es que Chicho quería conservar ese esquema, piratas, programa neutro, horóscopo, revolución francesa, tanto en la etapa 3A como en la nueve. Por eso se dejó “El horóscopo” para la novena también. Fijémonos y recordemos el largo recorrido de temas esotéricos hasta “El horóscopo” de la etapa nueve. Fijémonos en el largo recorrido desde “La India” de la etapa uno hasta “El lejano Oriente” de la etapa nueve, pasando por “Los piratas”. Probablemente Chicho lo tenía ya pensado desde hace mucho tiempo atrás. Hay, pues, una razón más para que “La Revolución francesa” y “La Rusia de los zares” combinadas esperaran a la etapa novena para repetirse: “El lejano Oriente”, en la etapa nueve también, recordaba cómo había empezado todo con “La India” en la etapa uno. Entonces Chicho pensaba que tal vez la etapa novena iba a ser la última, y con “La India” y “El lejano Oriente” ocurriría lo mismo que con “Los toros”, que se emitieron (dos veces en la misma etapa) en la etapa uno y luego otra vez (la tercera) en la nueve, en la primera y luego en la última. Pero en la bonita y literaria etapa diez sí pudieron repetirse los temas de piratas (concretamente dos programas en la misma etapa) con títulos de novelas de piratas, “Sandokan”, que está como la versión incompleta de “Los tigres de Mompracem”, de Emilio Salgari, y “La isla del tesoro”, de Robert Louis Stevenson, además de otra obra ambientada en la Revolución francesa, “La Pimpinela escarlata”. Luego en este caso no estaban amortizados hasta entonces, y de nuevo el esquema piratas con revolución francesa. Hubo repeticiones de temas entre la etapa dos y la 3A, pero éstas fueron menos (quince temas) que entre la dos y la 3B (diecinueve temas), aunque no es mucha la diferencia. Por otro lado, repeticiones de temas puros de la etapa uno en la 3A sólo fueron las de temas de ciencia-ficción, Julio Verne, terror y amor. Por su parte, la etapa cuatro repitió motivos de la 3A y de la uno. “Julio Verne” se trató en la etapa uno, en la 3A y en la nueve. Éste sí que es de los poquísimos temas que no estaba amortizado, y de hecho en la etapa diez aparecieron dos obras suyas, “La vuelta al mundo en ochenta días” y “Veinte mil leguas de viaje submarino”. “El terror” salió en la etapa uno, la dos (los monstruos), la 3A y la seis. En la cuatro se trató “Drácula”, en la siete “Edgar Allan Poe” y en la nueve “Frankenstein”. Y estos tres temas también se sacaron en la etapa diez: “Drácula” 2004, “Narraciones extraordinarias” de Edgar Allan Poe, y “Frankenstein” 2004, y además se añadió “El doctor Jekyll y Mr. Hyde”, de Robert Louis Stevenson. “El terror” es el tema general, luego hubo temas más específicos como “Drácula” en las etapas cuatro y diez; “Edgar Allan Poe” en la etapa siete; y sus “Narraciones extraordinarias” (título de la edición de Baudelaire que en Francia dio a conocer a Edgar Allan Poe) en la etapa diez; “Frankenstein” en las etapas nueve y diez; además un programa dedicado a las Navidades del conde Drácula como programa de “La Navidad” 1992 en la etapa ocho, que como vemos es un híbrido, una mezcla de dos temas, “Drácula” y “La Navidad”; “El doctor Jekyll y míster Hyde” de Robert Louis Stevenson en la bonita y literaria etapa diez; e incluso, en la etapa cinco, “El infierno”, repetición del mismo tema de la etapa 3A. De manera que podemos decir que todas las etapas de Un, dos, tres han contado con temas tremebundos o terroríficos. En la literaria etapa diez se emitió otra obra de Robert Louis Stevenson, esta vez de piratas, “La isla del tesoro”. En la etapa diez hubo dos temas de piratas, “La isla del tesoro” y “Sandokan”, que se ha editado como la versión incompleta de “Los tigres de Mompracem”, de Emilio Salgari. De la misma manera que en la etapa uno se hicieron dos programas dedicados a “Los toros”, uno en 1972 y otro en 1973, y es un tema que se repitió también en la etapa nueve. En la etapa uno el tema de “Los toros” fue el primero que se usó inmediatamente después de los quince primeros programas, que no llevaban título. Para un programa como “La Pimpinela Escarlata” de la etapa diez he pergeñado: sir Percy Blakeney; Marguerite St. Just; Chauvelin; el Zorro; el Coyote; Leslie Howard; y Nelson Mandela. Y con esto termina la etapa diez y la historia del Un, dos, tres. Si hay un defecto que pudiera encontrarle en general a la etapa diez sería que en muchas ocasiones los motivos que se ofrecían en la subasta no tenían nada que ver con el tema del programa, pero eso es algo que venía sucediendo en el Un, dos, tres desde la etapa seis, el sacar motivos inconexos. Podemos preguntarnos en qué falló la última etapa, la etapa diez, y hay respuestas para todos los gustos. Personalmente creemos que la fórmula del Un, dos, tres se ha gastado, es decir, dedicación a un tema semanal con sus repeticiones, y cada programa con elementos relacionados y algo de espectáculo. Por eso Narciso Ibáñez Serrador buscó un fórmula nueva para la etapa diez: recurrir a títulos de libros y promocionar la lectura, porque no podía decir sólo que los temas serían cuentos o literatura porque estos temas ya habían sido tocados y amortizados. Fue un error gravísimo arrastrar al principio de la etapa diez-porque Chicho quería dar siempre una sensación de continuidad-los defectos de la etapa anterior, la etapa nueve, como el maltrato al público y a los concursantes y la profusión de actores desfilando por la escalera para hacer sus intervenciones. En cuanto el público vio eso en los primeros programas, huyó. Y el punto y final fue el que la dirección zapaterista de TVE, que llegó al poder en 2004, año de la décima etapa, al ver que con la audiencia que tenía la última etapa, de dos a tres millones de telespectadores, que es lo que tiene normalmente un programa de telebasura, podía hacer un programa de telebasura a menor coste-es lo que le dijo Carmen Caffarel a don Narciso, que el programa era demasiado caro-, abortó la décima etapa, lamentablemente. Por eso creemos que ya no es posible la vuelta del Un, dos, tres, porque la única opción que le quedaba a Chicho para hacer el programa fue anulada. Cuando se estaba grabando este espacio, “La Pimpinela Escarlata”, los jefes de TVE llamaron al programa y dijeron que las emisiones del Un, dos, tres quedaban suspendidas. Por eso Luis Roderas al principio de “La Pimpinela Escarlata” anuncia que el siguiente programa sería “Las minas del rey Salomón”, y al final de “La Pimpinela Escarlata” hace una despedida general, porque al principio no sabían que el Un, dos, tres quedaba excluido de la programación; fue a mitad de la grabación cuando se supo. Narciso Ibáñez Serrador es un hombre que siempre pensaba en su público, que siempre quería producir lo que creía mejor para los telespectadores, de ahí que tras 411 programas de Un, dos, tres quisiera hacer “Las minas del rey Salomón” en la etapa diez, que hubiera sido el programa 412 y haría juego con “El Antiguo Testamento” de la etapa seis, bueno, y con “La aventura”, cuya serie temática también se detuvo en la etapa seis con “La arqueología” (o en la siete si incluimos “El zoológico” de la etapa siete), después de la pausa en las etapas cuatro y cinco. De la misma manera que recuperó la serie temática de “La ciencia-ficción”, que nació en la etapa uno y concluyó en la etapa 3A, trayendo en la etapa diez “La máquina del tiempo” de H. G. Wells. Aunque en realidad hubieran sido 417 programas, porque “El cine” 1986, “La conquista de América” 1992, “La Navidad” 1992, “La comedia musical” 1993 y “La pintura” 1993 tenían tema doble: “La conquista de América”, “El erotismo”, “Drácula”, “El resumen” y “La Prehistoria” respectivamente. Bueno, 418, porque después de “Las minas del rey Salomón” podía haber hecho “Moby Dick”. Pero no pudo ser porque los jefes de televisión abortaron la etapa, que es la única opción que le quedaba a Chicho. El programa “La máquina del tiempo”, en que se recuperó el hilo temático de “La ciencia-ficción”, fue el programa número diez de la etapa diez, y el programa “Las minas del rey Salomón”, que hubiera recuperado el hilo temático de “La aventura”, hubiera sido el programa número veinte de la etapa diez. Es mezquina la manera como TVE abortó la etapa diez, y yo creo que fue porque la nueva dirección zapaterista que llegó al poder en 2004 consideró que con la audiencia en que se había quedado la etapa diez, de dos a tres millones de telespectadores, podía hacer un programa de telebasura más barato que el Un, dos, tres, porque ésa es la audiencia que suelen tener los programas de telebasura. Bueno, pues nosotros, a pesar de que no se hizo “Las minas del rey Salomón” en la etapa diez, sí la vamos a hacer mañana, este sábado, y este domingo vamos a hacer otro programa que podía haber hecho Narciso Ibáñez Serrador, “Moby Dick”. Y el lunes comenzamos por fin con los nuevos contenidos de este blog y las sorpresas. Hasta luego.

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