Vamos a traer la lista de motivos que preparamos para “El Olimpo”: Zeus; Hera; Hebe y Ganimedes; Efialte; el Olimpo, el monte Ida y el monte Athos; la titanomaquia y los hecatónquiros; los uránidas y la gigantomaquia; las Horas; Temis; las mansiones construidas por Hefesto; el Asgard; Prometeo; “El triunfo de Venus” o “El Olimpo”, de Tiepolo; Asclepiodoro; las doce divinidades del panteón olímpico; el néctar y la ambrosía; las Gracias; Hermes; e Iris. A esta lista podemos añadir dos motivos más: Pélope; y los hsien. Por otra parte, el Olimpo es un macizo montañoso que hay en Grecia. Sobre una de sus cumbres colocaban los griegos la morada de sus dioses. Los “catorce Olimpos” son las diversas cumbres que integran la cadena. El Olimpo, el monte Ida y el monte Athos son montañas sagradas. Y Hera es una diosa olímpica, esposa de Zeus. Es la protectora de las mujeres y diosa del matrimonio. Fue diosa nacional de los romanos con el nombre de Juno. Y las Gracias eran diosas hijas de Zeus y Hera. Eran tres y habitaban el Olimpo, llenándolo de alegría y belleza. Sus nombres eran Aglaya, Eufrosine y Thalia.

Receta. Estofado de ternera. Comprar unos 300 gramos de carne de ternera para estofar, cortada en trozos uniformes, bastante grandes. Rebozar en harina sazonada. Freír las rodajas de una cebolla en 15 gramos de mantequilla y una cucharada de aceite hasta que queden doradas. Añadir la carne, una zanahoria cortada a dados, una penca de apio y un tomate pelado y picado, un ramillete de hierbas (tomillo, laurel y perejil), y condimento. Remover todo con la cebolla durante dos minutos. Añadir el zumo y la cáscara rallada de un limón, un decilitro de vino blanco y una cucharada de concentrado de tomate desleído en una taza de agua. Sazonar y dejar hervir a fuego lento durante una hora y pico. Colocar la carne en una fuente caliente; retirar el ramillete de hierbas. Pasar la salsa por el chino. Cubrir la carne con la salsa y espolvorear con perejil picado. Servir acompañado de arroz cubierto con mantequilla derretida y queso rallado. Una variante de esta receta es, para dar más sabor a la salsa, añadir un diente de ajo y agregar más corteza de limón rallada.

Reconquista. Fernando I era hijo el rey de Navarra Sancho III el Mayor y de la condesa de Castilla Mayor o Elvira (1029-1035). Cuando murió Sancho III, que había repartido sus dominios, su hijo Fernando I obtuvo Castilla convertida en reino, de manera que fue rey de León y Castilla de 1037 a 1065, porque estaba Fernando I casado con Sancha, reina de León (1037-1067) y hermana de Bermudo III (1028-1037), rey de León que la antecedió en el trono. El rey Fernando I (1035-1065) tuvo guerras contra su cuñado Bermudo III de León, el cual perdió en Támara la vida y el reino luchando con Fernando I por cuestión de límites. Ya eran antiguas las discordias entre Castilla y León por este asunto. Y así se unieron por primera vez León y Castilla, en 1037. También luchó Fernando I por la posesión de la Rioja y la Bureba contra su hermano García, rey de Navarra, el cual en Atapuerca (Burgos) perdió la batalla, la guerra y la vida. Las tierras en litigio pasan a Castilla, que se asoma al Ebro, que le sirve de frontera. Fernando es además un afortunado rey conquistador de tierras de moros: Viseo, Lamego y Coimbra caen en su poder y avanza la frontera del Duero al Mondego, en Lusitania. Atraviesa la Cordillera Central, se mete en la meseta sur, haciendo vasallos suyos a los reyes de Toledo, Badajoz y Sevilla, y vence al rey moro de Valencia en Paterna. Hasta el rey moro de Sevilla reconoció su superioridad, y le envió los restos de San Isidoro que, desde entonces, yacen en León. Durante su reinado Fernando había luchado contra los Taifas, y algunos se le hicieron tributarios. Pasada la Cordillera Central a las nuevas tierras conquistadas se les dio el nombre de Castilla la Nueva, que ha quedado para toda una región que fue acabada de conquistar más tarde. Fernando I, llamado el Magno, cometió el grave error, común en su época, de dividir sus Estados, y a su muerte el primogénito Sancho heredó Castilla; Alfonso, León; García, Galicia; su hija Urraca, el señorío de Zamora; y Elvira, el de Toro.

Religión. ¡Oh Dios!, que para confutar las insidias de los errores, y para defender los derechos de la Sede Apostólica, adornaste a tu santo Pontífice y Doctor Roberto con admirable sabiduría y santidad: por sus méritos e intercesión otórganos que crezcamos en el amor a la verdad, y que los corazones de los que yerran vuelvan a la unidad de tu Iglesia. Por N. S. J. C. …

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