Vamos a traer la lista de motivos que preparamos para “El mundo infantil”: Jean Piaget; Matlicue; el primitivismo; Rafael Sánchez Ferlosio; Gabriel Celaya; Manuel Abril; Jovan Jovanovic; Isis; el kindergarten; la calcomanía; Carl Rogers; Picumno, Pilumno y Vitumno; Antonio Robles Soler; Carmen Bravo-Villasante; José Llimona; Alicia Peñalba; Johanna Spyri; Ruzena Svobodová; Medardo Rosso; Fernand Gregh; Cándido Portinari; John Hersey; Roman Jakobson; Lewis William Stern; y “Escenas de niños” de Robert Schumann, música expresionista. A esta lista podemos añadir doce motivos más: William Carlos Williams; Max Jacob; Jan Steen; Adolphe D’Espine; “Pollyanna”, de Eleanor H. Porter; Araluce; Simon and Schuster; Francesco Albani; Carles Soldevila; Harcourt, Brace and Co.; Sopena, S. A.; y Lovro Kuhar (Prezihov Voranc). Por otra parte, Matlicue es una diosa azteca de las aguas y protectora de los niños. Y Jean Piaget es un psicólogo suizo nacido en 1896 que estudió el pensamiento infantil y la adquisición del lenguaje por el niño. Y Gabriel Celaya es un poeta español nacido en Hernani, Guipúzcoa, en 1911. Es de estilo realista y escribió poesía, teatro, obras en prosa e incluso ensayos como “La voz de los niños” (1974). Y Roman Jakobson es un lingüista ruso nacionalizado norteamericano, nacido en 1896, uno de los fundadores del estructuralismo, en el Círculo lingüístico de Praga (1920-1939). Entre sus obras hay una que se llama “Lenguaje infantil, afasia y leyes generales del lenguaje” (1949).

Receta. Patatas en ensalada. Escoger un kilo y medio de patatas que no se deshagan, lavarlas y ponerlas a cocer, sin pelar, en agua salada. Cortarlas en rodajas cuando estén aún calientes y no en frío. Bañarlas con dos decilitros de vino blanco seco y removerlas para que se empapen bien. Preparar en un cuenco una tacita de vinagreta: tres cuartos de aceite, un cuarto de vinagre, una cucharadita de mostaza, dos cebollas pequeñas cortadas en juliana, sal, pimienta y una cucharada de cebolleta y perejil picados. Añadir la vinagreta, remover con precaución para no romper las patatas. Servir de preferencia templado.

Reconquista. Rodrigo, enviado por el rey a Sevilla para el cobro de las parias, se puso a las órdenes del rey Almotámid y venció al monarca granadino, a cuyo favor peleaba el noble castellano García Ordóñez, al que hizo prisionero. Tal vez por el rencor de éste y la envidia de otros que acusaron al Cid de haberse quedado parte del botín y de los regalos de Almotámid, Alfonso lo desterró en 1081, y Rodrigo se declaró libre de su señor, es decir, se “desnaturó” y puso su espada al servicio del rey moro de Zaragoza, Almotadir, y de su hijo Almutamín, realizando hazañas que le dieron gran fama, venciendo al reyezuelo de Lérida, Mondsir, de cuya ciudad se apoderó, y apresando al conde de Barcelona, Berenguer Ramón II el Fratricida, auxiliar de aquél en la batalla de Almenar. Las ruidosas victorias que sobre los moros había alcanzado, pues su paso por tierras musulmanas es una cadena de victorias, llega al rey, al par que los ricos regalos que el Cid le envía, por lo que le vuelve en su gracia (1087) y le hace acompañar en la guerra, pero por no haber llegado a tiempo a la empresa contra Aledo, el rey le confisca los bienes. Toma el Cid a Aragón, venciendo cien veces a los moros. En los montes de Morella aprisiona por segunda vez al conde de Barcelona, que pronto liberta, siendo desde entonces muy amigos, y su sobrino Ramón Berenguer III casó con María, hija del Cid.

Religión. Oremos. Oh Dios, que bajo el admirable Sacramento nos has dejado un recuerdo de tu Pasión: te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y Sangre, que sintamos continuamente en nuestras almas el fruto de tu redención. Señor, que vives y reinas con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Rogámoste, Señor, nos libres de todo peligro de alma y cuerpo; y por intercesión de la gloriosa siempre Virgen Santa María, Madre de Dios; de San José, de tus santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los Santos, concédenos, benigno, la salud y la paz; para que, destruida toda adversidad y error, tu Iglesia te sirva con segura libertad. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo, Hijo tuyo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Oremos. Concédenos por favor, Señor Dios, que nosotros, tus siervos, gocemos de continua salud de alma y cuerpo; y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María seamos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutemos de las alegrías de la vida eterna.

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