Vamos a traer la lista de motivos que preparamos para “Las islas”: Melanesia; Insulindia; Léucade; Leto; los fomoireos; Alonso de Santa Cruz; “Utopía”, de Tomás More; Manuel Altolaguirre; Gloria Fuertes; Eduardo Mendoza; Gerhart Hauptmann; Agustín Yáñez; Ricardo J. Bermúdez; María Eugenia Vaz Ferreira; Joseph Conrad; Santiago Rusiñol; María Luisa Bombal; Pedro Miguel Obligado; Sebastián Salazar Bondy; Carmen Laforet; Jirí Karásek ze Lvovic; Per Daniel Amadeus Atterbom; Petko Slavejkov; Maurice Thomas Tourneur; Kaneto Shindo; y Macaronesia. A esta lista podemos añadir cuatro motivos más: el Beach-la-mar; Vladimir Nazor; Arnold Böcklin; y Jan Jakob Slaverhoff. Por otra parte, Jirí Karásek ze Lvovic fue un escritor checo (1871-1951), modernista y decadente. Escribió poesías como las del volumen “La isla de los desterrados” (1912), prosa, teatro y libros de crítica. Y Per Daniel Amadeus Atterbom fue un poeta sueco (1790-1855), discípulo de Schlegel, de Tieck y de Novalis. Sus mejores obras son “El pájaro azul” (1814) y “La isla de la felicidad” (1824-1827). También escribió unos ensayos de crítica influidos por Sainte-Beuve. Y Carmen Laforet es una novelista española nacida en 1921, que entre otras obras escribió “La isla y los demonios”. Y Sebastián Salazar Bondy (1924-1964) fue un escritor peruano. Preocupado por los problemas sociales, escribió en tono irónico o satírico diversos géneros: narrativo, poético, ensayo y teatral. En este último destaca, entre otras obras, “No hay isla feliz” (1954).

Receta. Bacalao con tomate. Unas seis horas antes de ir a prepararlo poner medio kilo de bacalao a desalar en remojo en agua, cambiándola unas cuatro veces. Untar las paredes y el fondo de una cazuela que pueda ir al fuego con un diente de ajo pelado. Poner una cucharada sopera de aceite. Pelar y lavar 100 gramos de patatas, cortarlas en rodajas y poner una capa al fondo de la cacerola. Sobre ella poner unas rodajas finas de cebolla y unas tiras de pimiento verde de un dedo de ancho. Sobre ello poner el bacalao en trozos sin piel ni espinas. Cubrirlo con aceitunas y unas rodajas de tomate cortadas finas, salarlo ligeramente y volver a empezar las capas, pero sin patatas. Salar de nuevo, rociar con otra cucharada sopera de aceite y espolvorear con un pellizco de hierbas aromáticas. Poner una hoja de laurel, verter agua hasta justo cubrirlo y ponerlo al fuego. Cuando rompa a hervir, bajar el fuego para que cueza lentamente durante media hora. Servirlo en la misma fuente.

Reconquista. El de la casa de Borgoña es el período más glorioso de la historia en lo que al reino de Castilla se refiere. Los momentos difíciles que le tocó atravesar con la llegada de los almohades, fortalecedores de la resistencia mora en tierras de Andalucía, los superó gracias a un gran organizador y un gran guerrero: Alfonso VIII, hombre incansable, audaz, con gran confianza en sí mismo. La confabulación de todos los reinos cristianos, unidos para aniquilar el incipiente y todavía no bien asentado reino-rencillas frecuentes en este período-, fue desbaratada gracias al fuerte sentimiento de patria que la nobleza demostró poseer al unirse incondicional y segura a su rey Alfonso. La organización social, jurídica y escolástica encontró un paladín en Fernando III, fundador del Estudio General de Salamanca, impulsor de las obras monumentales del gótico castellano, y, a la vez, mandó el uso del romance en los documentos y traducir el Fuero Juzgo. A Alfonso X le tocó cumplir la misión más grande, culturalmente, que se llevó a cabo en toda la Edad Media europea. La cumplió fielmente: moros, judíos y cristianos establecieron escuelas-la más famosa es la de Toledo-cuyos trabajos marcan un hito en la cultura occidental. Pero junto a estos tres grandes reyes juegan su partida mezquina otros intereses que empequeñecen un tanto el amplio camino que se iba trazando Castilla. Las riñas fratricidas no será la menor de ellas. Acaso sea éste el período de más influencia árabe en Castilla. Y aunque los manejos turbulentos de la nobleza distraen las principales miras del reino, gozan, en general, estos reyes de prestigio, fama y valentía, dejando un reino poderoso y grande, desembocando en la fratricida lucha de Montiel, en lo que a política interior se refiere; y a las puertas de Granada, en lo que atañe a su lucha contra los moros.

Religión. ¡Oh Dios!, que te dignaste dar a tu Iglesia a San Jerónimo, el Doctor Máximo en exponer las Sagradas Escrituras: rogámoste nos concedas que por el valimiento de sus méritos, podamos con tu auxilio ejecutar lo que él enseñó de palabra y con su ejemplo. Por N. S. J. C. …

Te rogamos, Señor, concedas benigno a tus fieles el perdón y la paz: a fin de que se purifiquen de toda culpa, y te sirvan con espíritu sosegado. Por N. S. J. C. …

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