Vamos a traer la lista de motivos que preparamos para “La meteorología” 1978: el meteoro; Kóoch; Equidna; los tlaloques; Lei-kong; Freir; Taranis; Marduk; Chac; Indra; Haokah; la climatología; la lluvia; la humedad; el barómetro; el observatorio meteorológico; los Tiros; los Nimbus; el pronóstico; Jan Mayen; el ciclón y las islas Caimanes; la isla Decepción; y Martín Gil. A esta lista podemos añadir seis motivos más: Gustave Kahn; Erich Regener; Joseph Henry; Emile Alluard; Ernst Ebermayer; y Léon Teisserenc de Bort. Por otra parte, Equidna fue la nube de tormenta y de huracán comparada a la serpiente de la mitología aria. En la mitología griega era hija de Tártaros y Gea, y era un monstruo con cuerpo de mujer y cola de serpiente. Y los tlaloques, en la mitología azteca, eran genios tutelares de la lluvia, las montañas, nubes, relámpagos y truenos. Y Lei-kong, en China, es un dios de las manifestaciones atmosféricas y sobre todo de los truenos, encargado de apuñalar a los culpables de los crímenes que escapan al castigo de las leyes humanas. Y Frei o Freir, en la mitología escandinava, era un dios de la lluvia, el sol, el buen tiempo y la fertilidad.

Receta. Sopa de tomate. Cortar cuatro tronchos de apio y, en un puchero con agua y sal, hervirlo junto a un kilo de tomates maduros enteros por espacio de veinte minutos. Luego retirar el apio y pasar los tomates por el chino o batidora. Cuando vuelva a hervir el caldo se echan 200 gramos de arroz y un chorrito de aceite. Dejarlo cocer durante quince o veinte minutos. Este plato se puede condimentar también con romero. Añadir el romero al agua de la cocción y retirarlo cuando se saque el apio.

Reconquista. Los primeros soberanos de la dinastía Trastámara, en su afán de buscar medios para sostenerse en el trono, tuvieron que atraerse, a fuerza de concesiones y privilegios, a nobles y prelados, que aprovecharon la debilidad de carácter de unos monarcas, o el estado precario de salud de otros, para recobrar el predominio que habían perdido en reinados anteriores, no vacilando en provocar desórdenes y luchas civiles para conseguirlo, debilitando el poder real, que, atento a poner remedio a la anarquía producida por la aristocracia, no pudo dirigir sus armas contra Granada, la meta clara de la monarquía castellana. Sin embargo, los tributos y las pocas dotes guerreras de algunos reyes harían que esta meta no se alcanzara hasta más de cien años después. Si culturalmente se vive a la sombra del saber árabe, casi de espaldas a la cultura europea, políticamente los reyes fluctúan entre la convivencia y la expulsión, atentos a sobrevivir como dinastía. En primer lugar, porque las luchas de favoritos y usurpadores, de nobles y cortesanos forman la urdimbre del tejer diario del reino. Por eso se abre con luchas intestinas y se cierra con el caótico reinado de Enrique IV. Con todo, la vida castellana no discurrirá, ciertamente, por sus mejores momentos.

Religión. Omnipotente, sempiterno Dios, que nos has dado celebrar en una solemnidad los merecimientos de todos tus Santos: pedímoste que por los ruegos de tantos intercesores, nos concedas abundantemente tu deseada misericordia. Por N. S. J. C. …

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