Vamos a traer la lista de motivos que preparamos para “La Belle Époque” 1982: Jules Guesde y Paul Lafargue; Amedeo Modigliani; Die Brücke; “Revista de economía política”; Max Ophüls; Edvard Munch; los parnasianos, Sully-Prudhomme, Théodore de Banville y Leconte de Lisle; el cancán y María Félix; el neoimpresionismo y Paul Signac; el postimpresionismo; Emilio Grau Sala; Stanislas Lépine; Charles Péguy; la batalla de Sedán; “Los Rougon-Macquart”, de Émile Zola; el decadentismo y William Butler Yeats; Henri René Lenormand; y Katherine Mansfield. A esta lista podemos añadir tres motivos más: Josif Brodsky; Frank Martin; y la Sezession. Por otra parte, la batalla de Sedán fue una victoria de los prusianos sobre los franceses el 1 de septiembre de 1870, que provocó la caída de Napoleón III y la constitución de la Tercera República Francesa, así como la consolidación de la Alemania unida de Bismarck y de su emperador Guillermo I proclamado tal en el palacio de Versalles. Y Paul Signac fue un pintor francés de París (1863-1935), impresionista en un principio, y cuyo encuentro con Seurat le convirtió en principal representante del neoimpresionismo. Y el postimpresionismo es un movimiento artístico que surgió como reacción frente a los postulados del objetivismo visual defendidos por el impresionismo y el neoimpresionismo. Sus figuras más importantes fueron Van Gogh, Gauguin y Cézanne.

Receta. Arroz a la criolla. Hacer un sofrito con dos cucharadas de aceite o más y una taza de hortalizas crudas y picadas (zanahorias, cebollas, nabos) a fuego muy bajo. Antes de que empiecen a dorarse, echar 200 gramos de arroz. Añadir seis tazas grandes de agua por cada taza de arroz, y sal. Agregar el colorante o el azafrán y dejar cocer quince o veinte minutos, los diez primeros a fuego fuerte, los diez siguientes a fuego medio, y los diez últimos con el fuego apagado y en reposo, cuidando siempre de que el arroz no se pegue al fondo. Servir caliente.

Reconquista. Juan II (1406-1454) no había cumplido los dos años cuando heredó los derechos a la corona, pero tuvo la suerte de tener un gran regente, su tío el infante don Fernando de Antequera, “muy fermoso de gesto, sosegado y benigno, casto y honesto, muy católico y muy devoto cristiano”, príncipe hábil y enérgico, que conquistó a los moros la plaza de Antequera (Málaga), en 1410, de donde le viene el sobrenombre. La regencia la ejerció en unión de la reina madre, doña Catalina de Lancaster, hasta que fue elegido rey de Aragón, en el “compromiso de Caspe”. Encargóse entonces de ella doña Catalina, “muy gruesa”, que “tanto parecía hombre como mujer”, y al año de morir ésta se proclamó la mayor edad del rey, cuando sólo contaba catorce años.

Religión. ¡Oh Dios!, que hiciste a tu Santo Pontífice y Doctor Alberto grande en someter la humana sabiduría a la fe divina: dígnate hacer que de tal modo sigamos las huellas de su magisterio, que gocemos de la luz perfecta en el cielo. Por N. S. J. C. …

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s