Vamos a traer la lista de motivos que preparamos para “Julio Verne” 1982: Baldomero Fernández Moreno; Adolphe Dennery; Raymond Roussel; Historia popular de los grandes viajes y viajeros; “El Chancellor”; “El país de las pieles”; “Un capitán de quince años”; “La isla misteriosa”; “Miguel Strogoff”; “Las Indias negras”; “Héctor Servadac”; “Los quinientos millones de la Begun”; “La casa de vapor”; “La Jangada”; y la novela científica y geográfica. A esta lista podemos añadir tres motivos más: Guillermo II; Antonio Muñoz Molina; y De Neuville. Por otra parte, Raymond Roussel representa una poética anti-Julio Verne. Y una Historia popular de los grandes viajes y viajeros es una obra de divulgación que figura entre las escritas por Julio Verne. Y Adolphe Dennery fue un autor dramático y libretista francés de París (1811-1899). Escribió muchísimo teatro, e hizo adaptaciones teatrales de diversas novelas de Julio Verne. También es el creador de libretos para óperas.

Receta. Sopa de cebolla. Se fríen en bastante manteca unas cebollas cortadas a pedazos hasta que se doren un poco, sin ponerse negras. Entonces se les echa una cucharada de harina, removiéndolo bien hasta que la harina tome un poco de color. Luego se añade agua en cantidad suficiente, sal y pimienta, se deja hervir un poco y se cuela si se quiere, poniendo el caldo en la sopera sobre pedacitos de pan tostado. Se sirve con queso rallado.

Reconquista. Don Álvaro es figura cumbre del reinado de Juan II, encarna al hombre de acción, de ingentes ambiciones de mando. Supo conquistarse las simpatías de Juan II por su trato afable, sus modales atractivos y por su cultura, pues había leído mucho y conocía a fondo los escritores del primer Renacimiento italiano y fue autor del “Libro de las virtuosas y claras mujeres”, que le acreditan de excelente prosista y de hombre de sólida cultura. Pero detrás de las apariencias externas de aquel agradable cortesano se ocultaba un corazón de fuego, un alma de acero y una inteligencia fría y resuelta. La “Crónica del rey Juan II” describe a don Álvaro diciendo que era “de cuerpo muy pequeño y de flaco rostro; miembros bien proporcionados e muy agudos, la boca honda, malos dientes, de gran corazón, osado y mucho esforzado, astuto, sospechoso, dado mucho a placeres; fue gran caballero de toda silla, bracero, buen conquistador, trovaba y danzaba bien”. Fernán Pérez de Guzmán, en su “Generaciones y semblanzas”, refuerza esta pintura y coincide en lo esencial también con la “Crónica de don Álvaro”.

Religión. Alumbra los corazones de tus fieles, Dios misericordioso: y por las gloriosas súplicas de Santa Isabel, haz que despreciemos las prosperidades mundanas, y gocemos siempre de los consuelos celestiales. Por N. S. J. C. …

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