Vamos a traer la lista de motivos que preparamos para “El terror” 1982: los gakis japoneses; los cuentos de fantasmas de Dan no Ura; los asustadores pishtacos andinos; los Yaksas de la India; el coco; “Los milagros de Chester”; “El castillo de Otranto”; Edith Wharton; Goya; los circuitos fantasmas; Mihail Sadoveanu; Maiturus; Thomas Nashe; el temor nocturno; “Fantasmas”, de Wenceslao Fernández Flórez; Fobo y Deimo; el dios escandinavo Hodur; el Grand Guignol; Werwolf; “La primera noche de Walpurgis”, de Goethe y Hermann Suter; los tupapaus polinesios; “Siete cuentos góticos”, de Karen Dinesen Blixen; y Peter Cushing. A esta lista podemos añadir un motivo más: la Revolución francesa. Por otra parte, Maiturus es un espanto que tiene su origen en los esclavos negros al comienzo del período colonial. Y el gusto del público inglés evolucionó y se orientó hacia espectáculos cómico-grotescos o trágicos y sangrientos (de horror, diríamos actualmente): ambas tendencias se perciben claramente en la obra “Los milagros de Chester”, del siglo XV. Y Edith Wharton (1862-1937) fue una novelista norteamericana que escribió excelentes cuentos de fantasmas. Premio Pulitzer en 1934 por su novela “La edad de la inocencia”. Y Peter Cushing es un actor de cine inglés nacido en 1913, que alcanzó gran popularidad como intérprete de películas de terror.

Receta. Merluza con vinagreta. Se cuece la merluza cortada en rodajas, en agua con sal, perejil y media cebolla. Cuando se vaya a servir se saca del caldo donde coció. La salsa vinagreta consiste en cebolla, tomate, pimiento verde o rojo, zanahoria, huevo cocido, todo picado finamente, sal y pimienta. Se le añade aceite y vinagre. Prepárese dos o tres horas antes, sírvase en salsera.

Reconquista. El reinado de Juan II (1406-1454) señala una característica peculiar acentuada, si cabe, en el reinado posterior: el predominio de los validos. En realidad no existe propiamente el menoscabo de la autoridad real por parte de la nobleza, sino el dominio de la voluntad real por un hombre que gobierna y rige todo no según ley sino según su capricho. El pueblo, acostumbrado a servir en todo y por todo a la voluntad del monarca no se aviene a este juego palaciego y nace el desorden, la pillería, el caos y el ridículo. Don Álvaro de Luna en el reinado de Juan II y el marqués de Villena en el reinado de Enrique IV son buena prueba de este desquiciamiento político, de este ir a la deriva la nave del Estado, de este ser juguete el rey del capricho de un hombre que lo rige todo a merced de su voluntad. ¿Será éste el principio y como el ensayo de aquella otra época, la de los últimos Austrias, en que el valido es el omnipotente de cada reinado? De todos modos las circunstancias sociales y políticas no son iguales y, acaso, el carácter de los validos sea también distinto, pero es un antecedente.

Religión. ¡Oh Dios!, que quisiste que la bienaventurada siempre Virgen María, morada del Espíritu Santo, fuese hoy presentada en el templo: dígnate hacer, por su intercesión, que merezcamos ser presentados en el templo de tu gloria. Por N. S. J. C. …en unidad del mismo.

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