Vamos a traer la lista de motivos que preparamos para “El safari” 1984: los pigmeos; los ibos; los cafres; los combe; los hausa y los fulbé; la jirafa; el león; el babuino; el serval; el hipopótamo; el ñu; el marabú; el anta; Chein Anta Diop; Antonio Ros de Olano; Michel Leiris; Giacomo Meyerbeer; Jean Rouch; los museos etnológicos; y el safari fotográfico. A esta lista podemos añadir tres motivos más: Ernst Jünger; los papiones; y Nairobi. Por otra parte, el marabú es un ave zancuda, semejante a la cigüeña, que vive en África. Y el área de difusión de la jirafa, que en el pasado se extendía por toda África desde el sur del Sahara, está hoy limitada aproximadamente entre los paralelos 15 grados norte y 20 grados sur. Tiene costumbres pacíficas y vive, en rebaños de veinte a treinta cabezas, en las sabanas cubiertas de leguminosas de tallo alto. Se alimenta de hojas de mimosas y acacias. Y los ibo son un pueblo negroafricano, perteneciente a la subraza guineana y de lengua sudanesa, que habita en el sureste de Nigeria; comprende treinta subtribus. El exceso de población les obliga a emigrar en gran número. Realizan interesantes esculturas, en madera y terracota, que representan a los antepasados, así como máscaras para las danzas rituales, talladas en madera; la factura de estos objetos es bastante tosca, pero están profusamente decorados.

Receta de mañana. Lentejas guisadas. Una vez escogidas y limpias las lentejas, medio kilo, se dejan un rato en agua fría para que floten las que están vacías, que se quitarán, y lavándolas de nuevo se ponen en un puchero bien cubiertas de agua fría y con una hoja de laurel. Se dejan cocer despacio, añadiéndoles agua fría siempre que lo necesiten. Se pone a la lumbre una sartén con cuatro cucharadas de aceite, se calienta y se fríen dos dientes de ajo y una rebanada de pan, que se sacan una vez dorados; se añade cebolla picada y cuando está dorada se añade una cucharada de harina y otra pequeña de pimentón, se aparta la sartén del fuego y se echa en las lentejas. Se machaca el ajo y el pan en el mortero. Hechos una pasta se deslíe con un poco de agua y se vierte sobre las lentejas. Se salpimentan, se echa perejil y se dejan cocer despacio hasta que estén muy tiernas con una salsa espesita.

Reconquista. Jaime II, rey catalanoaragonés llamado el Justo (1291-1327), dejó el reino de Sicilia a otro hermano, Fadrique, pero Francia lo reclama por estar incumplido el Tratado de Tarascón, y ante la enemiga del Pontificado cedió Jaime, subscribiendo el de Agnani (1295), por el cual Sicilia pasaba al papa y se comprometía a luchar contra don Fadrique si no acataba lo convenido, y el papa Bonifacio VII anulaba todas las penas espirituales que pesaban sobre Aragón y prometía a Jaime el reino de Cerdeña, del que le dio la investidura dos años después (marzo de 1297). Ni don Fadrique ni los sicilianos acataron el tratado, resistiendo valientemente a las tropas francesas y pontificias y a la escuadra aragonesa de Roger de Lauria, que venció en el cabo Orlando (1299), donde pelearon bravamente los dos reyes hermanos. Un convenio (1302) puso fin a la porfiada y desigual lucha, por el cual don Fadrique era reconocido por rey de Sicilia, y se casaba con Leonor, hija de Carlos de Anjou, y a su muerte Sicilia pasaría a la casa de Francia, cosa que no se cumplió.

Religión de mañana. Oremos. Oh Dios, que bajo el admirable Sacramento nos has dejado un recuerdo de tu Pasión: te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y Sangre, que sintamos continuamente en nuestras almas el fruto de tu redención. Señor, que vives y reinas con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Conviértenos, Dios salvador nuestro; y para que el ayuno cuaresmal nos sea provechoso, enseña nuestras almas con celestial doctrina. Por N. S. J. C. …

Todopoderoso, sempiterno Dios, que dominas igualmente sobre vivos y muertos, y te apiadas de todos aquéllos que por la fe y por las obras sabes han de ser tuyos: suplicámoste humildemente que todos aquéllos por quienes pretendemos orar, ya vivan aún en este siglo en carne mortal, ya hayan pasado al otro despojados de ella, mediante la intercesión de todos tus Santos, y por tu piadosa clemencia, alcancen el perdón de todos sus pecados. Por N. S. J. C. …

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