Vamos a traer la lista de motivos que preparamos para “Los bandoleros”: China; la Grecia homérica y la decadencia del imperio romano; los bagaudas; los arqueros sajones; Sheppard; los “Frères de la Samaritaine”; Mandrin; el papa Sixto V; la nobleza napolitana del siglo XVII y la monarquía; Cartouche; Fra Diavolo; Pedro “el Calabrés”; Córcega; la Europa mediterránea del siglo XIX; Joan de Serrallonga; Caracota; la Cerdeña de Tiberio; Margarita de Anjou; el Minyó de Montellá; Barbeta; los hugonotes franceses; Perot Rocaguinarda; “Los dos hidalgos de Verona”, de Shakespeare; “La devoción de la cruz”, de Calderón de la Barca; Salvatore Rosa; Tolón; el levantamiento nacional en Grecia; “Dragón”, “Pega-hasta-matar” y “Pequeño matacristianos”; “Rinaldo Rinaldini”, de Vulpius; Spessart; los Abruzos; la Guardia Civil, las hermandades y los mozos de escuadra; José María “el Tempranillo”; el Ministro de Gobernación de Maura, Juan de la Cierva y Peñafiel; los maquis; José Jacinto Milanés; y Leonhard Frank. A esta lista podemos añadir tres motivos más: Agustín de Jáuregui y Aldecoa; Robin Hood; y Viktor Dyk. Por otra parte, Perot Rocaguinarda fue un bandolero español (1582-1636), de Cataluña, mencionado en el Quijote. Y en el siglo XVIII la decadencia del imperio turco favoreció la formación de grupos de bandoleros y piratas en Grecia, que se convirtieron en los núcleos iniciales del levantamiento nacional. Y Rinaldo Rinaldini es un bandolero, personaje principal de la novela, así titulada, del escritor alemán Vulpius (1762-1827). Y Napoleón internó y deportó a los sospechosos de bandolerismo, y aplicó la pena de muerte a los convictos, que muchas veces llevaban sobrenombres tan poco edificantes como “Dragón”, “Pega-hasta-matar” y “Pequeño matacristianos”, acostumbrados a asaltar granjas aisladas, atracar carruajes y robar a los viajeros. Y en el siglo XIX los Abruzos era una región infestada de “briganti” o bandoleros. Y Spessart es un macizo montañoso situado en el borde noroeste de la cuenca de Suabia y Franconia, con numerosos bosques y valles, que era aún temido como guarida de ladrones y bandoleros a principios del siglo XIX.

Receta de mañana. Judías blancas en ensalada. En un puchero, cubiertas de agua fría, se pone a cocer medio kilo de judías; cuando rompen a hervir se quita el agua, se vuelve a cubrir de agua fría y se pone de nuevo a la lumbre, añadiéndoles una hoja de laurel y un diente de ajo, dejándolas cocer suavemente hasta que estén tiernas, pero enteras. Entonces se sacan del agua y se echan en una fuente, cubriéndolas con una salsa vinagreta. Se puede adornar la fuente con una bordura de medias rodajas de tomate. Salsa a la vinagreta. En un tazón se ponen cuatro cucharadas de aceite, tres cucharadas de vinagre y un poco de agua de las judías, sal y un poco de pimienta blanca; se mezcla bien con un batidor y se añade una cucharada de cebolla picada, medio diente de ajo y perejil picadísimo. Bien mezclado todo, se utiliza.

Reconquista. El rey catalanoaragonés Pedro IV el Ceremonioso consiguió apoderarse de Sicilia y Mallorca (que habían sido separadas por testamento), haciendo que quedaran nuevamente unidas a la Corona de Aragón. La incorporación del reino de Mallorca fue empresa fácil y traidora: atrajo astutamente a Barcelona a su rey Jaime III, que estaba casado con su hermana Constanza, a la que secuestró, y contra el desdichado cuñado lanzó la acusación de conspirador, dictando sentencia de confiscación de bienes. En el mes de mayo de 1343 ocupa Mallorca y tres meses después el Rosellón. Cinco años más tarde desembarca Jaime y se bate en los campos de Lluchmayor, donde, valientemente, pierde la vida. Córcega y Cerdeña, nunca completamente sometidas, y ayudadas por los genoveses, dieron motivo a largas guerras y frecuentes combates navales con los genoveses.

Religión de mañana. ¡Oh Dios!, que quisiste que tu Verbo, anunciándolo el Ángel, encarnase en el seno de la Virgen Santa María: concede a nuestros ruegos, que pues la creemos verdadera Madre de Dios, seamos ayudados por su valimiento para contigo. Por el mismo Señor…

Te rogamos, Señor, infundas benigno tu gracia en nuestros corazones; para que así como nos abstenemos de carnes, así también apartemos nuestros sentidos de los excesos que nos dañan. Por N. S. J. C. …

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