Vamos a traer la lista de motivos que preparamos para “El flamenco”: Félix Grande; Carmen Amaya; Manuel Vargas; José Manuel Caballero Bonald; Vicente Escudero; Curro Dulce; las de Utrera; la Quica; Lola Flores; Silverio Franconetti; el jaleo; la farruca; la saeta; el tercio; las tonás, las soleares, las siguiriyas, el fandanguillo, el tango flamenco, la granadina y las bulerías; Carlos Suriñach; el cante jondo; Rafael Romero; el tablado; la taranta; la nana; los cantes fragüeros; la liviana; la rondeña; la romera; el verdial; y el duende del cantaor. A esta lista podemos añadir cuatro motivos más: Antonio Murciano; Antonio Mairena; Pepe el de la Matrona; y la rondeña. Por otra parte, la liviana es un cante que deriva de la toná o de la siguiriya. Y la rondeña es un son característico de Ronda, algo parecido al del fandango. Y la romera es una modalidad de cante flamenco, al parecer creado por Romero el Tito-de ahí viene su nombre-, “cantaor” de la primera mitad del siglo XIX. Y el verdial es una cierta clase de canto flamenco.

Receta de mañana. Sofreír es dar una ligera cocción en poca cantidad de aceite-u otra grasa-a las verduras. Generalmente se utiliza este sistema para ablandar ciertos condimentos que luego formarán parte de otro guiso. De este modo se liberan mejor los sabores durante la cocción y se integra mejor la grasa, que es absorbida por los alimentos y no queda “flotando”. Y rehogar es dar vuelta sobre fuego vivo-en una sartén o cacerola-a los alimentos para que tomen color y absorban el sabor de la grasa, suprimiendo el exceso de agua que contienen. Esta técnica se utiliza tanto como paso previo, cuando la receta lo requiere, como para dar el toque final a un plato. Pescado rehogado. La regla principal para la preparación de todo pescado es lavarlo, rociarlo con limón y salarlo. O sea: en primer lugar, limpiar el pescado brevemente bajo el chorro de agua corriente. No sumergirlo nunca en el agua. Después, el rociado con limón, o vinagre. Conviene que el líquido actúe durante una hora sobre el pescado. El ácido elimina su olor y le da consistencia, a la par que aroma y blancura. La sal se pone cuando falte poco para rehogarlo, freírlo, etc. Porque la sal abre rápidamente los poros, con lo que el pescado perdería jugo. La sal condimenta y, además, elimina el olor. Con un cuchillo bien afilado pelar dos cebollas, cortándolas después en forma de aros regulares. El mejor momento para hacer esto es en la media hora que debe pasar entre el momento de rociar con limón y salar. Prepárense unos granos de pimienta. Y llega el momento de rehogar: calentar cuarenta gramos de aceite o mantequilla. Cuando la cebolla esté vidriosa, añadir la pimienta y el pescado. Una vez tapado el cazo, el pescado debe cocer vivamente diez minutos. Luego se dejará rehogar a poca llama durante otros quince o veinte minutos.

Reconquista. Fernando I de Antequera (1412-1416) casó con Leonor de Alburquerque, muerta en 1435, con la que tuvo a María, muerta en 1445, que fue la primera esposa de Juan II de Castilla, muerto en 1454 (la segunda esposa de él sería Isabel de Portugal, muerta en 1496, y de este matrimonio nacería Isabel de Castilla, muerta en 1504); y también tuvo al que sería rey Juan II (1458-1479), sucesor de Alfonso V el Magnánimo; a Leonor, muerta en 1445, que casó con Eduardo de Portugal; y finalmente al que sería rey Alfonso V el Magnánimo (1416-1458) y sucesor de Fernando I de Antequera (Alfonso V casó con María, muerta en 1458, hija de Enrique III de Castilla y Catalina de Lancáster, y nieta de Juan I de Castilla y Leonor, hija ésta de Pedro IV el Ceremonioso o el del Punyalet; Alfonso V el Magnánimo y María no tuvieron hijos).

Religión de mañana. Oremos. Oh Dios, que bajo el admirable Sacramento nos has dejado un recuerdo de tu Pasión: te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y Sangre, que sintamos continuamente en nuestras almas el fruto de tu redención. Señor, que vives y reinas con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Suplicamos, Señor Dios, nos concedas a tus siervos gozar de perpetua salud de alma y cuerpo; y, por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos libres de la tristeza presente y gocemos de la eterna alegría. Por N. S. J. C. …

Rogámoste, Señor, acojas benigno las súplicas de tu Iglesia; para que, destruida toda contradicción y error, te sirva con segura libertad. Por N. S. J. C. …

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