Vamos a traer la lista de motivos que preparamos para “Las ciencias ocultas” 1993: Manés; el cristianismo esotérico; los sufíes y Salomón; Hiram de Tiro; la espada; René Guénon; “En route”, de Joris-Karl Huysmans; la Compañía del Santísimo Sacramento; lo esotérico; el espíritu alquímico; Hermes Trimegisto; el nosticismo; Planète; la alectomancia; la catoptromancia; la capnomancia; el zahorí; el delirio de posesión; el espíritu familiar; la hepatoscopia; la heteromancia; y la nosomántica. A esta lista podemos añadir tres motivos más: Gustav Meyrink; Joseph Péladan; y Alexandr Nikolaievich Scriabin. Por otra parte, Joras-Karl Huysmans (1848-1907) fue un novelista francés, que fue primero naturalista y luego decadentista. Su obra “En route” (1895) muestra un interés por la magia negra y la regla monástica. Y el espíritu familiar es un demonio o genio que se supone está en comunicación con una persona, ayudándole a hacer cosas sobrenaturales. Y el francés René Guénon se convirtió al Islam y fue una de las figuras más destacadas de los esoteristas modernos. Y en el taoísmo ceremonial la espada es un elemento indispensable en los exorcismos y los ritos de subyugación de las entidades demoníacas. No en vano, la tradición antigua del taoísmo Huang-Lao afirma que Huang Di, el legendario Emperador Amarillo, patrón de las artes esotéricas, blandía una espada de bronce. La espada siempre ha sido reverenciada por los taoístas como poseedora de un espíritu mágico y poderoso.

Religión de mañana. ¡Oh Dios!, que nos concedes celebrar el natalicio de tus Santos Mártires Sixto II, papa, y compañeros; haz que en la eterna bienaventuranza gocemos de su compañía. Por N. S. J. C. …

¡Oh Dios!, que concediste a tu Santo Confesor Cayetano imitar la forma de vida de los Apóstoles: concédenos por su intercesión y ejemplo, que siempre confiemos en Tí, y sólo deseemos las cosas celestiales. Por N. S. J. C. …

Receta de mañana. Judías verdes a la lyonesa. Limpio un kilo de judías, se ponen a hervir a borbotones en abundante agua hirviendo con sal. Cuando están cocidas se refrescan en agua fría y se ponen a escurrir. Se cortan en tiritas cien gramos de jamón con tocino y medio kilo de cebollas, se ponen en una sartén con cuatro cucharadas de aceite caliente y se dejan cocer lentamente hasta que la cebolla esté tierna y algo dorada. Se incorporan entonces las judías muy bien escurridas, se sazonan de sal y pimienta, se saltean durante cinco minutos, se espolvorean con perejil picado y se sirve.

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