Lo que tenemos construido para “La pintura” 1973 es lo siguiente: el expresionismo de Constant Permeke; la Escuela de Ferrara; las formas de pintura; el manierismo y Bronzino; la jibia; el historiador André Grabar; el retrato; el claroscuro; Marc Chagall; el op-art; el tenebrismo; William Hogarth; y Ben Nicholson. Frédèric Bazille; y Jean-Baptiste-Simeon Chardin. Constant Permeke, pintor y escultor belga (1886-1952), es considerado, después de James Ensor, el mejor pintor moderno de su país. Tras haber estudiado en las academias de Brujas y Gante, en 1909 se estableció en Lathem-Saint-Martin, localidad en la que fundó, junto con Gustave y Léon Smet, Van den Berghe y otros, el llamado “grupo de la segunda escuela de Laethem”. Herido durante la defensa de Amberes (1914), pasó los años de la guerra en Gran Bretaña y en este período buscó nuevos medios de expresión. También fue un gran escultor. Su pintura puede incluirse dentro del expresionismo pero dentro de él es muy original. Y William Hogarth (1697-1764) fue un pintor y grabador inglés. Fue primero grabador y orfebre y se dedicó después a la ilustración de libros y estampas satíricas. Fundó en 1735 una academia y en 1753 publicó un tratado de estética. Artista original, ausente de la pintura inglesa el género religioso (desde el rompimiento de la iglesia anglicana con el Papado) y renunciando al retrato, de moda entre los pintores ingleses de su época, Hogarth creó un tipo de pintura nuevo hasta entonces, de crítica social y política. Además, Ben Nicholson es un pintor abstracto inglés muy destacado. Empezó como impresionista pero luego derivó a la abstracción, realizando las teorías de De Stijl de una manera muy personal. Y Marc Chagall es un pintor francés nacido en Rusia en 1887, de familia judía. En París entró en contacto con el cubismo y el fauvismo y se instaló definitivamente en Francia en 1922. Es expresionista por la forma y surrealista por el contenido.

Religión de mañana. ¡Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles!: concede a las almas de tus siervos y siervas la remisión de todos sus pecados: a fin de que por estas piadosas súplicas consigan el perdón que siempre desearon: Que vives y reinas…

Receta de mañana. Cerdo con judías blancas. Cubrir 250 gramos de judías blancas con agua fría y darles un hervor; taparlas y dejarlas reposar una hora. Sofreír en una cazuela con 50 gramos de mantequilla tres cebollas y tres zanahorias, todas bien picadas. En otra sartén con aceite dorar un kilo de carne de cerdo troceada, con un diente de ajo. Pasarlo a la cazuela. Bañar con vino y hervir dos minutos. Echar medio decilitro de agua hirviendo, una cucharadita de tomillo, una hoja de laurel, perejil, sal y pimienta. Cuando se reanude la ebullición agregar las judías blancas bien escurridas. Cocer a fuego suave lentamente alrededor de una hora o hasta que carne y legumbres estén bien tiernas. Variante: no freír la carne y no echar vino. Añadir una patata, ajos tiernos algo fritos y un hueso de espinazo de cerdo.

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