Lo que tenemos construido para “Valencia” es lo siguiente: el Cid Campeador, Jimena Díaz y Guillén de Castro; Ulfo de Procida; Jaume Roig; Joaquín Vara del Rey; la cenia; la Albufera de Valencia; Teodor Llorente y Constantí Llombart; Tomás Vicente Tosca; el Palacio del Marqués de Dos Aguas; Vicente Wenceslao Querol; Joaquín Sorolla; Pere Arvey; Vicente Blasco Ibáñez y Rodrigo Soriano; Ródenas; Catarroja; la barraca; Luis Guarner; el Grao; el lemosín; los decretos de Nueva Planta; Jerónimo Jacinto Espinosa; Jacomart; Paolo de San Leocadio; y Francisco Tárrega. Los miracles y “El Mole”; y “Tirant lo Blanc”. Ulfo u Olf de Procida o Pròixida fue un noble valenciano del siglo XIV, al servicio de Pedro el Ceremonioso. Participó en la expedición a Cerdeña de 1354 y combatió contra el sitio de Valencia de 1364 por Pedro I. Jaume Roig fue un escritor valenciano muerto en 1478. Médico de la corte, destaca su abnegado servicio en hospitales y para la reina María de Castilla, esposa de Alfonso V de Aragón, el Magnánimo, cosas que narró en una autobiografía. La cenia es una máquina rudimentaria para elevar el agua y regar, usada sobre todo en el norte de Valencia. Teodor Llorente y Constantí Llombart fueron escritores españoles del siglo XIX que fundaron la sociedad literaria “Lo rat penat” (el murciélago emblema de Valencia). Llorente escribió en castellano y catalán, y Llombart en catalán. Ambos escribieron sobre la cultura valenciana y tuvieron una importante participación en la vida social y cultural valenciana. Además, Jaime Baço Jacomart fue un pintor español de Valencia (1410-1461), influido por los flamencos, que hizo esplendorosos óleos religiosos. Y se llama lemosín al natural de Limoges, y a lo perteneciente a esta ciudad o a la antigua provincia de Limousin. El lemosín es un dialecto del provenzal hablado en Limoges. Este término designó impropiamente en la Edad Media a toda la comunidad de lenguas provenzales, con el catalán, valenciano y mallorquín, debido al prestigio que tenían los trovadores de esta provincia. Y Luis Guarner es un escritor nacido en Valencia en 1902, autor de poesía y también de un estudio llamado “Valencia, tierra y alma”. Y los decretos de Nueva Planta son el nombre con el que han pasado a la historia los “decretos de la nueva planta de Gobierno” impuestos por Felipe V a los reinos de Aragón, de Valencia y de Mallorca, y al principado de Cataluña, que en la guerra de Sucesión habían combatido en favor del archiduque Carlos de Austria y en contra del vencedor, apoyado por Castilla. Se promulgaron en el primer tercio del siglo XVIII. Supusieron la supresión de las instituciones tradicionales de autogobierno de estos lugares y la implantación en España del modelo monárquico de los Borbón.

Religión de mañana. Oremos. Oh Dios, que bajo el admirable Sacramento nos has dejado un recuerdo de tu Pasión: te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y Sangre, que sintamos continuamente en nuestras almas el fruto de tu redención. Señor, que vives y reinas con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Rogámoste, Señor, nos libres de todo peligro de alma y cuerpo; y por intercesión de la gloriosa siempre Virgen Santa María, Madre de Dios; de San José, de tus santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los Santos, concédenos, benigno, la salud y la paz; para que, destruida toda adversidad y error, tu Iglesia te sirva con segura libertad. Por el mismo…

Rogámoste, Señor, acojas benigno las súplicas de tu Iglesia; para que, destruida toda contradicción y error, te sirva con segura libertad. Por N. S. J. C. …

Receta. Puerros al vino tinto. Pelar un kilo de puerros, lavarlos y dejar el tronco blanco entero. Ponerlos a hervir con un vaso de vino tinto y la misma cantidad de agua y un poco de sal. Dejarlos cocer unos quince minutos hasta que estén tiernos. Escurrirlos y reservar el caldo de la cocción. Derretir 75 gramos de mantequilla y mezclarla con una cucharada de harina; acercarla al fuego y verter poco a poco y sin dejar de dar vueltas el caldo de la cocción de los puerros. Cocer unos diez minutos y verter esta salsa encima de los puerros. Picar dos huevos duros o pasarlos por el rallador y espolvorearlos por encima de los puerros. Servirlos fríos o templados, bañados con la salsa caliente.

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