Lo que tenemos construido para “El circo romano” 1976 es lo siguiente: Paul Antonin Vidal; las arenaria; los vomitorios; la espina; los espectáculos; la pompa; las facciones; los anfiteatros; el saludo de los gladiadores; los reciarios; los catervarios; los gladiadores; el rito funerario de los combates de gladiadores; el cesto; la máxima “Panem et circenses”; las fieras; el lanista; los ludi Romani magni; Curión; y Espartaco. George Bernard Shaw; y los obeliscos de Heliópolis. La espina era un muro bajo y aislado, en medio del circo romano, alrededor del cual corrían los carros y caballos. El lanista era el contratista y adiestrador de gladiadores. El cesto era un arma de gladiador, una tira de cuero con guarniciones de hierro para los puños. Además, el reciario era un gladiador sin coraza, armado de un tridente, un puñal y, especialmente, de una red, que había de lanzar sobre su adversario, el mirmillón, con el fin de envolverle e impedirle el uso de sus armas. Y Curión, en el año 53, hizo construir dos teatros de madera con forma de hemiciclos griegos, asentados sobre soportes móviles y adosados uno al otro. Por la mañana, se daban allí simultáneamente dos representaciones teatrales distintas. Por la tarde, giraban sobre sus ejes los dos teatros cuyas graderías estaban atestadas de espectadores. Los dos hemiciclos de madera se unen, desaparecen los tabiques y los escenarios: nace el anfiteatro y los gladiadores avanzan por la arena. Y los Grandes Juegos eran los “ludi Romani magni” o “ludi votivi”, que se celebraban del 4 al 19 de septiembre en el Circo Máximo, instituidos según la tradición por Tarquinio Prisco en honor de Iuppiter Optimus Maximus.

Religión de mañana. ¡Oh Dios!, que nos alegras con la solemnidad anual de tu Virgen y Mártir Santa Cecilia: haz que cuantos la veneramos con nuestro culto la imitemos también con el ejemplo de santa vida. Por N. S. J. C. …

Receta de mañana. Arroz a la murciana. Cortar 500 gramos de magro de cerdo en pedazos y rehogar en aceite de oliva, escurrir y reservar. Freír en la misma sartén (si es necesario añadir más aceite) cuatro dientes de ajo, seis pimientos rojos partidos en trozos, y seis tomates pelados y limpios de pepitas. Cuando los ajos estén fritos, retirarlos y majarlos en el mortero junto con sal gorda, pimienta negra, una rama de perejil y azafrán. Rebajar con un poco de caldo y añadirlo al frito de tomates y pimientos, dejándolo cocer unos minutos; echarle entonces 500 gramos de arroz, rehogar y añadir la carne y su jugo. Añadirle caldo o agua hirviendo (dos tazas por cada una de arroz) y cocer a fuego vivo hasta que rompa el hervor; cuando lo haga meter en horno moderado durante aproximadamente treinta o cuarenta minutos.

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