Lo que tenemos construido para “La prensa” 1977 (el periódico) es lo siguiente: Mijail Suslov; Rafael Paasio; Pierre Brossolette; Dmitri Chepílov; Curzio Malaparte; James Hilton; Henry Robinson Luce; Lajos Zilahy; Giuseppe Bottai; Georg Dertinger; Benno Keifenberg; Jacques Audiberti; Max Rychner; James Gordon Bennet; Margareth Mitchell; Vintila Horia; Ho chi-minh; la cartelera; las secciones del periódico; “The Sun”; el rexismo y Léon Degrelle; Grégoire Kayibanda; Rinnovamento; e Isabella Valancy Crawford. Karl Marx; Augusto Turati; Joao Bautista da Silva Garrett; James Fazy; y Axel Springer. Mijail Suslov es un político soviético nacido en 1902. Estudió economía política y se hizo comunista, desempeñando importantes cargos, incluso el de guerrillero. Una de sus muchas ocupaciones a lo largo de su vida fue la de redactor en jefe de Pravda, de 1949 a 1950. James Hilton (1900-1954) fue un novelista inglés. Inició su carrera como periodista a los 17 años. Expresó con humor el temperamento del hombre medio inglés. Lajos Zilahy es un novelista húngaro nacido en 1898. Fue director de un diario de Budapest. Excelente narrador, su formación literaria es netamente occidental, con gran influencia francesa y, sobre todo, de Maupassant. Giuseppe Bottai (1895-1959) fue un político y periodista italiano, uno de los más significados colaboradores de Mussolini. Ocupó importantes cargos durante el régimen fascista, pero después fue juzgado por rebeldía y condenado a muerte. Huyó de su país para enrolarse en la Legión extranjera francesa, y regresó a Italia en 1948. Además, Curzio Malaparte (1898-1957) es el seudónimo de Kurt Erich Sükert. Fue un escritor italiano, que estuvo durante la Primera Guerra Mundial en la legión garibaldina, más tarde se hizo fascista, e inició su actividad literaria en el periodismo. Su estilo es rebelde, de reportaje, escribió también teatro y en 1951 dirigió la película “El Cristo prohibido”. Y Vintila Horia es un escritor rumano nacido en 1916. Durante la Segunda Guerra Mundial fue agregado de prensa en la embajada de su país en Roma y más tarde en Viena. Estuvo en un campo de concentración nazi. Y Benno Keifenberg (1892-1970) fue un escritor, publicista, periodista y escritor alemán. Durante la República de Weimar ocupó varios puestos en el Frankfurter Zeitung: desde 1924, la dirección de la sección literaria; de 1930 a 1932, la corresponsalía en París; a partir de 1932, fue redactor de temas políticos. En 1958 entró en el consejo editorial del sucesor de dicho periódico, el Frankfurter Allgemeine Zeitung. Y Jacques Audiberti (1899-1965) fue un escritor francés, dedicado un tiempo al ejercicio del periodismo, y que cultivó distintos géneros literarios, con cierto barroquismo.

Religión de mañana. Oremos. Oh Dios, que bajo el admirable Sacramento nos has dejado un recuerdo de tu Pasión: te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y Sangre, que sintamos continuamente en nuestras almas el fruto de tu redención. Señor, que vives y reinas con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

¡Oh Dios!, que en este día, por medio de una estrella, revelaste tu Unigénito Hijo a los gentiles: concede propicio, que pues ya te conocemos por la fe, lleguemos a contemplar tu soberana hermosura. Por el mismo Señor…

¡Oh Dios!, que por la fecunda virginidad de Santa María diste al humano linaje los premios de la eterna salud: rogámoste nos concedas que experimentemos la intercesión de Aquélla por quien merecimos recibir al Autor de la vida, N. S. J. C., tu Hijo: Que contigo…

Receta de mañana. Judías al caserío. Se pone a cocer medio kilo de judías blancas en agua fría. Cuando rompen a hervir se quita el agua y se pone de nuevo a la lumbre con agua fría, dejándolas cocer con mucha calma hasta que estén tiernas. En una sartén se ponen tres cucharadas de aceite, se calienta y se echan dos dientes de ajo, 50 gramos de tocino entreverado cortado en trocitos y una cebolla picada; cuando empieza a dorarse se añaden tres pimientos colorados (que pueden ser del tiempo o en conserva) cortados en cuadritos, y cuando está rehogado se echa sobre las judías. Se añade sal, pimienta y un poco de perejil y se dejan cocer suavemente unos diez minutos. Las judías han de quedar con algo de salsa, para lo cual se pasan por un tamiz un par de cucharadas de judías para espesar un poco el caldo.

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