Lo que tenemos construido para “La India” 1977 es lo siguiente: Buda y Kapilavastu; Hiuan-tsang y Mihiragula; los parsis; Chandigarh y Amédée Ozenfant; el svadeshismo; los intocables; el Ganges; los veddas; el vedismo; los cipayos; la asana; el prakrit y el sánscrito; los jainistas; Asoka; Megástenes; Mohenjo-Daro; y el imperio Maurya. Los sijs; Golconda; y la jungla. El svadeshismo es un movimiento nacionalista de la India para boicotear las mercancías británicas y permitir así subsistir a los artesanos indígenas. Se extendió en 1905 por Bombay y Bengala. Los parsis o guebros son directos descendientes de los seguidores de Zoroastro. Constituyen un pueblo de la región de Bombay, y su nombre viene de Persia, de donde son originarios. Los intocables son unos individuos pertenecientes al grupo inferior de las castas impuras en la India, así llamados porque su contacto impurifica. La Asamblea constituyente india abolió en abril de 1947 la intocabilidad. Además, Hiuan-tsang nos cuenta cómo Mihiragula, el más feroz enemigo del budismo, ordenó exterminar en los reinos de las “Cinco Indias” a todos los que continuaban respetando la ley de Buda y suprimir a los religiosos; el budismo será eliminado paulatinamente de la India propiamente dicha, pero en Bengala se mantendrá hasta el siglo XIII. Y el tránsito de la literatura clásica sánscrita o la literatura de las lenguas indias modernas comenzó alrededor del año 1000, cuando la transformación del clima religioso y moral exigió un nuevo medio de expresión más idóneo, el pracrit, es decir, lengua vernácula, conocida por todos, y por lo tanto más espontánea e incisiva. El sánscrito es la lengua oficial de la India, pero es una lengua muerta, conocida sólo por un grupo muy reducido de la población dentro de la clase intelectual. Después de la época Gupta, siguió produciéndose buena literatura sánscrita; por otra parte, nacía una literatura popular, que se expresaba en los lenguajes vernáculos en evolución. El sánscrito, que después del período Gupta se convirtió en el medio regular de expresión de los intelectuales, tanto legos como eclesiásticos, es una evolución del lenguaje original ario utilizado en el Rigveda, y sus formas clásicas se definieron ya en el siglo V o IV a. c., si bien al principio su uso quedó limitado a los intelectuales brahmanes o adoradores del dios Brahma (no confundir con el Brahma del hinduismo o brahmanismo). Las primitivas literaturas budista y jainista se escribieron en prakrit, la forma vulgar del lenguaje; el mismo que fue utilizado para escribir los escritos de Asoka y otras antiguas inscripciones que han llegado hasta nuestros días. Con el transcurso del tiempo, el sánscrito fue adoptado, primero por los autores budistas, y después por los jainistas; su aparición en los escritos seculares no tiene efecto hasta el año 150 de nuestra era. En el período Gupta, su uso literario ya estaba generalizado, y había de prolongarse durante varios siglos; en realidad, hasta el nacimiento de la literatura vernácula moderna. Y un cipayo es un soldado hindú que en los siglos XVIII y XIX servía en los ejércitos de Francia, Portugal y Reino Unido.

Religión de mañana. ¡Oh Dios!, cuyo Unigénito apareció revestido de nuestra carne: haz que seamos interiormente reformados por Aquél que en lo exterior hemos conocido semejante a nosotros: El cual contigo vive y reina…

Señor J. C., que obediente a María y José, consagraste la vida doméstica con inefables virtudes: haz que con el auxilio de entrambos, aprendamos los ejemplos de tu Sagrada Familia, y alcancemos su eterna compañía: Tú que vives y reinas…

Receta de mañana. Caldereta de cordero. En una cazuela se ponen 100 gramos de manteca, se calienta al fuego y se fríen dos dientes de ajo. Cuando están tostados se sacan y se echa un kilo y medio de cordero cortado en trozos, se tapa y se deja rehogar hasta que tome color dorado. Se agregan 250 gramos de cebolla picada y dos cucharadas de harina, se mezcla bien, cuidando que no se agarre al fondo; se cubre de agua hirviendo y se deja cocer tapado hasta que la carne esté tierna. Se machacan unos granos de pimienta, los dientes de ajo fritos y un poco de hierbabuena, se sazona y se deja cocer hasta que la salsa esté pastosa. No se pasa la salsa.

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