Lo que tenemos construido para “Austria” 1977 es lo siguiente: los romanos, Viena y Salzburgo; el Danubio; Napoleón y Francisco II de Austria; los ulanos austríacos y la lanza; Ana de Austria; la masonería; Rhigas Velestinlis; la “Lega Nera”; el bandolerismo en los Balcanes; el Sacro Imperio Romano Germánico; Ostmark y la Marca Oriental de Baviera; y el vals. El príncipe de Schwarzenberg; y Peter Altenberg. Austria ingresó oficialmente en la historia cuando los romanos, en 113 a. c., se opusieron en Carintia a la invasión de los cimbros y de los teutones y se instalaron en esta región, donde fundaron Viena (Vindobona) y Salzburgo (Colonia Adriana). Los campamentos de las legiones romanas que en Austria se establecieron fueron el origen de las ciudades más importantes del país. El año 1300, la bula Unam Sanctam, de Bonifacio VIII, estableció el principio de las dos espadas, que determinó las luchas de güelfos y gibelinos, subsiguientes a la extinción del imperio alemán. El siglo XIV trajo modificaciones esenciales en el concepto de imperio. La Bula de Oro de Carlos IV de 1356 determinaba las formalidades para la elección, imponiendo el principio de la mayoría en ella. Posteriormente, la Reforma protestante secularizó aún más la idea imperial, decreciendo la importancia del imperio en los siglos subsiguientes, hasta 1806, fecha en que Francisco II de Austria se vio obligado a renunciar a su corona ante la exigencia de Napoleón. Además, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, la lanza cayó en desuso, y, cuando Gustavo II Adolfo hizo que la caballería dejase de utilizarla, la lanza quedó como arma de honor y de parada. A mediados del siglo XVIII volvió a ser usada por las tropas de Federico II, por los ulanos austríacos y, posteriormente, por los lanceros polacos, quienes destacaron durante la primera guerra mundial. Finalizada ésta, la lanza desapareció como arma de guerra, conservándose tan sólo, como arma decorativa, en desfiles y guardias de honor. Y Ana de Austria, del siglo XVII, hija de Felipe III de España, esposa de Luis XIII de Francia y madre de Luis XIV, fue regente única, apoyada por el cardenal Mazarino, durante la minoría de edad de su hijo, desde 1643 hasta 1651. De su belleza da fe un famoso retrato que le hizo Rubens.

Religión de mañana. ¡Oh Dios!, que quisiste que tu Santo Confesor y Pontífice Francisco se hiciese todo a todos para salvación de las almas: concédenos propicio que llenos de la dulzura de tu caridad, dirigidos por tus consejos y amparados por sus méritos, consigamos los goces eternos. Por N. S. J. C. …

Receta de mañana. Judías verdes a la toscana. Quitarles las hebras y lavar un kilo de judías verdes frescas y ponerlas en un recipiente adecuado con medio vaso de aceite, un manojo de salvia, un diente de ajo trinchado y un cuarto de litro de agua. Cocer a fuego lento dos horas, y antes de servirlas salarlas y espolvorearlas de pimienta.

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