Lo que tenemos construido para “El Renacimiento” 1982 es lo siguiente: Francisco I y Leonardo da Vinci; Philippe Biguerny; Jan Gossaert; Rufino Blanco Fombona; el Vaticano; Julio César Escalígero; Peter Schöffer; Coluccio Salutati; Ercole de Roberti; el putto; Annibale Caro; Manuel Crisoloras; Pisanello; y las primeras estatuas arqueológicas. Fontainebleau; la escuela nazarena; Palladio; y los condottieri. Annibale Caro fue un poeta italiano del Renacimiento (1507-1566), que escribió también una comedia y tradujo “La Eneida”. Cuando mucho antes del descubrimiento de Pompeya se extrajeron de tierras clásicas las primeras estatuas, la gente sabía lo bastante como para no ver en ellas simples ídolos paganos, sino que podía admirar su belleza y por eso acabaron siendo coleccionadas o colocadas como objetos preciosos en los palacios renacentistas. Además, Peter Schöffer fue un impresor alemán nacido en Gernsheim en 1425 y muerto en Maguncia en 1503. Forma con Gutenberg y Fust la gloriosa trilogía a la que se debe el arte de la imprenta. Y Ercole de Roberti fue un pintor italiano, de Ferrara (1456-1496). Junto con Cosmé Tura y Francesco Del Cossa es uno de los tres máximos representantes del Renacimiento en Ferrara. Su obra maestra es el retablo para Santa Maria in Porto de Ravena, hoy en Brera (Milán).

Receta de mañana. Guisantes en salsa verde. Se desgranan dos kilos de guisantes y se ponen a cocer en agua hirviendo con sal. En una sartén se ponen tres cucharadas de aceite, se acerca al fuego y se fríe media cebolla sin que tome color, se sirve y se echa en el mortero, añadiendo un ramillete de perejil, medio diente de ajo y un poco de sal; se machaca todo hasta hacer pasta y se deslíe con un poco de agua de los guisantes, vertiendo la mezcla sobre éstos a media cocción. En el aceite restante de la cebolla se rehogan dos cucharadas de harina y se agrega a los guisantes. Se rectifica de sal y se dejan cocer despacio hasta que estén tiernos. En un cazo se pone a hervir doble cantidad de agua que de arroz, se añade sal, media hoja de laurel y una cucharada de manteca. Cuando rompe a hervir se echan 200 gramos de arroz, bien lavado y escurrido, y se deja quince minutos destapado; transcurridos éstos se separa del fuego y se deja reposar cinco minutos. Se moldea y se pone en el centro de una fuente y los guisantes alrededor.

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