Lo que tenemos construido para “Las batallas” es lo siguiente: la victoria pírrica; la danza pírrica; Stefano Della Bella; el karate; los “pueblos del mar” y el hierro; el caballo; los egipcios y el bronce; las naves asirias y caldeas; los partos; Mitrídates VI el Grande; las Termópilas; las bombas; el estradiote; el mameluco; y los mercenarios. Erich Maria Remarque; Benjamin Berkeley Hotchkiss; el Ejército de Salvación; el jiu-jitsu; Stefan Wolpe; Theodor Karl Korner; Peter von Hess; y los Vernet. Una de las principales consecuencias de las invasiones de los “pueblos del mar” en el siglo XII a. c., que destruyeron el imperio hitita, fue la difusión del uso del hierro. La tecnología primitiva más espectacular en el campo de batalla es el carro de guerra, que data en torno al año 1700 a. c. y que no fue posible hasta la domesticación del caballo. La utilización de corceles como monturas para la caballería, posiblemente iniciada por los pueblos nómadas de las estepas centroasiáticas, no se convirtió en un elemento regular en los ejércitos hasta el siglo VIII a. c. en Mesopotamia. Está admitido que fue en el golfo Pérsico, hacia el siglo VIII a. c., donde aparecieron organizadas las primeras flotas de guerra de la historia. Las naves asirias y caldeas, pequeñas galeras redondeadas provistas de espolón a proa, iban tripuladas por combatientes armados de lanza y escudo, situados a cubierta. Además, los egipcios, salvo raras ocasiones, no utilizaban el hierro. Eran gente muy conservadora, y habiéndose especializado en la metalurgia del cobre y sus sucesor el bronce, todas sus magníficas obras se hacían con estos metales. Y Mitrídates VI el Grande, rey del Ponto (ca. 132-63 a. c.), luchó encarnizadamente contra los romanos, siendo derrotado en el Éufrates, en el año 66, por Pompeyo. Y los mamelucos eran miembros del cuerpo militar encargados de la protección del sultán, que se apoderaron del trono de Egipto en 1254 y conformaron la clase regente de tal país hasta el siglo XVIII.

Receta de mañana. Atún en fritada con vinagre. Limpiar un kilo de atún, partirlo en trozos grandes y sazonar. En una sartén poner una cebolleta picada, dos dientes de ajo, un pimiento verde y un tomate troceado. Sazonar y pochar de diez a quince minutos. Después, añadir los trozos de atún y un chorro de vinagre y dejar que se hagan dos o tres minutos por cada lado, dependiendo de su grosor. Por último, dejarlo reposar fuera del fuego y servir.

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