Lo que tenemos construido para “Las ciencias ocultas” 1982 es lo siguiente: el conde de Cagliostro; Auguste Villiers de L’Isle-Adam; la cábala y la salamandra; Corneille Agrippa de Nettesheim; la nigromancia; Ignacio Ramírez; la cartomancia; William Blake; la parapsicología y lo paranormal; Henry Rider Haggard; la telequinesia; P. Piobb y el ocultismo; los adivinos; Giancarlo Menotti; Gustav Holst; la genetlíaca y lo geneático; la noche de Halloween; Iarcas; la ornitomancia; la hidromancia; La Brosse; y la quiromancia. Lampedusa; Juan I el cazador; y sir William Crookes. Iarcas fue un sabio hindú que enseñó a Apolonio las ciencias ocultas, especialmente el arte de adivinar. Se ha relatado que el escritor Henry Rider Haggard tenía facultades parapsicológicas. La nigromancia es el arte de adivinar haciendo comparecer a los muertos. Se ha usado en los siglos más remotos. La noche de Hallowe’en es la del 31 de octubre, antes del día de la Misa de Difuntos que es el 2 de noviembre. En esa noche se crea una atmósfera propicia para todo tipo de actividades ocultistas. Además, La Brosse es el nombre de cuatro miembros de la misma familia, interesados todos en las ciencias ocultas y uno de los cuales fue condenado a la horca por mago bajo Luis XIII. Y la la salamandra es considerada un ser fantástico, espíritu elemental del fuego, según los cabalistas. Un cabalista es un iniciado en la Santa Cábala, la mística tradición oral del judaísmo. A causa de las sospechas medievales hacia los judíos, la cabalística fue considerada como una práctica de la magia negra. Y la ornitomancia es la adivinación por el vuelo y canto de las aves. Y Giuseppe Balsamo, conocido como Alessandro, conde de Cagliostro (1743-1795), fue médico, alquimista, masón, ocultista, aventurero, charlatán y embaucador. En contacto con las logias masónicas místicas, tras recorrer Europa fue muy famoso en París por sus talentos como sanador y su práctica de las ciencias ocultas. Fue inmortalizado por Alejandro Dumas en sus novelas sobre Joseph Balsamo.

Receta de mañana. Judías verdes al limón. Quitar la parte de arriba y el tallo de 750 gramos de judías verdes y cocerlas en una olla con agua hirviendo y sal hasta que estén tiernas. Escurrirlas y reservarlas. En una sartén con mantequilla, rehogar las judías, regarlas con el zumo de un limón, mezclarlo todo bien y servirlas acompañadas con rodajas de limón, media flor de limón en el centro y una hojita de perejil.

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