Lo que tenemos construido para “El Paralelo barcelonés” es lo siguiente: el paralelo geográfico; el paralelo geométrico; Raquel Meller; Salvador Sierra; el Teatro Apolo; los cafés cantantes de los años 1930; el barrio obrero de la Barcelona de principios del siglo XX; y Alejandro Lerroux. El financiero Juan March; Sugrañes; y Barcelona, ciudad de Venezuela. En los años 1930 en el Paralelo eran bonancibles, frescas las veladas del Teatro Apolo con aquellas cupletistas de un erotismo ingenuo y delirante. En la Barcelona de la Guerra Civil, en el Apolo del Paralelo, se daban dramas sociales a cargo de la compañía de Salvador Sierra. Sus títulos eran demostrativos: “Los hijos del señor cura”, “No quiso ser madre”, “Abajo las armas”, etc. Además, en los años 1930 había cafés cantantes en el Paralelo. Y Raquel Meller es el nombre artístico de Francisca Marqués, una de las más célebres tonadilleras españolas (1888-1962). Empezó su carrera artística en Barcelona, en 1907, en locales del popular “Paralelo”, pero muy pronto sus resonantes éxitos la llevaron a los mejores teatros del país. Fue intérprete insuperable del “cuplé”, género que entonces estaba de moda.

Receta de mañana. Sofreír es dar una ligera cocción en poca cantidad de aceite-u otra grasa-a las verduras. Generalmente se utiliza este sistema para ablandar ciertos condimentos que luego formarán parte de otro guiso. De este modo se liberan mejor los sabores durante la cocción y se integra mejor la grasa, que es absorbida por los alimentos y no queda “flotando”. Y rehogar es dar vuelta sobre fuego vivo-en una sartén o cacerola-a los alimentos para que tomen color y absorban el sabor de la grasa, suprimiendo el exceso de agua que contienen. Esta técnica se utiliza tanto como paso previo, cuando la receta lo requiere, como para dar el toque final a un plato. Pescado rehogado. La regla principal para la preparación de todo pescado es lavarlo, rociarlo con limón y salarlo. O sea: en primer lugar, limpiar el pescado brevemente bajo el chorro de agua corriente. No sumergirlo nunca en el agua. Después, el rociado con limón, o vinagre. Conviene que el líquido actúe durante una hora sobre el pescado. El ácido elimina su olor y le da consistencia, a la par que aroma y blancura. La sal se pone cuando falte poco para rehogarlo, freírlo, etc. Porque la sal abre rápidamente los poros, con lo que el pescado perdería jugo. La sal condimenta y, además, elimina el olor. Con un cuchillo bien afilado pelar dos cebollas, cortándolas después en forma de aros regulares. El mejor momento para hacer esto es en la media hora que debe pasar entre el momento de rociar con limón y salar. Prepárense unos granos de pimienta. Y llega el momento de rehogar: calentar cuarenta gramos de aceite o mantequilla. Cuando la cebolla esté vidriosa, añadir la pimienta y el pescado. Una vez tapado el cazo, el pescado debe cocer vivamente diez minutos. Luego se dejará rehogar a poca llama durante otros quince o veinte minutos.

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