Lo que tenemos construido para “La magia (I)” 1983 es lo siguiente: Utu; el vudú y François Duvalier; Blodeuwedd; William Schwenk Gilbert; Paul Morand; Moisés; Adalbert von Chamisso y el barón de La Motte Fouqué; Clemens Brentano y Ludwig Achim von Arnim; Manannan Mac Llyr; Dagda; Emesek; y Medea. Nefelé. Gwyddyon devolvió, con su magia, la vida al marido de Blodeuwedd, mujer que aquél había creado artificialmente, y que había matado a éste, y a ella la convirtió en mochuelo. Paul Morand (1888-1976) fue un diplomático y escritor francés, de París. Se inclinó hacia el tema de relatos cosmopolitas en “La Europa galante” y “Magia negra”, entre otras cosas que escribió. Además, Utu es el dios sumerio del sol y de la justicia y de los oráculos. Protegía del mal. Es considerado patrón de la “magia blanca” y de las leyes. Y François Duvalier es un político haitiano nacido en 1909. Doctor en medicina, ejerció importantes cargos relacionados con su profesión y llegó a presidente de la república en 1957. La influencia ejercida por el vudú, tanto sobre él como sobre su gobierno, provocó en 1959 conflictos con el clero católico. El vudú es un culto animista practicado por los pueblos del golfo de Guinea y que se propagó, con la trata de esclavos, a las Antillas, principalmente Haití, y al Brasil. Se basa en la creencia en seres espirituales que viven en contacto con el hombre. Tiene unas tradiciones y una liturgia. En relación al vudú, A. Métraux refiere la historia de un general que quiso dar prueba de su invulnerabilidad conferida por un mago. Hizo que le dispararan una bala en pleno pecho y murió del disparo. Cuenta también la historia de un miembro del Consejo de Estado de Haití que, en el curso de una reunión, dejó caer de su cartera de documentos granos de mijo destinados a los pájaros. Esto se interpretó como una especie de maleficio y el presidente de ese mismo Consejo se encaró con su colega y le dijo estas palabras: “Querido, yo soy demasiado instruido para creer en esas estúpidas historias de magia negra, pero estimo, sin embargo, que es mi deber pedirle que dimita”.

Receta de mañana. Purrusalda con bacalao. Partir dos puerros grandes y un kilo de patatas bien lavadas, en trozos no muy grandes. Mientras tanto poner la cacerola al fuego con medio vaso de aceite. Echar las patatas y los puerros a la cazuela y rehogar unos instantes a fuego lento, sin dejar que se fría. Remover con una cuchara de palo. Verter el agua, hasta que cubra aproximadamente la mitad de la cazuela. Echarle restos de bacalao o costillas de cerdo. Las costillas de cerdo deben rehogarse antes. Si el bacalao está muy desalado, agregar un pellizco de sal. Quitar las espinas de los restos del bacalao, incorporarlo a las verduras. Dejar cocer, hasta que todos los ingredientes estén hechos.

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