Lo que tenemos construido para “El amor” 1986 (el día de san Valentín) es lo siguiente: los sefardíes; Anacreonte; Gregorio Silvestre; el dios hindú Cama-Deva; María de Zayas y Sotomayor; Gudrum y Sigfrido; Mauricio Bacarisse; Tristán e Isolda; Concha Espina; Andrómaca; Dafnis; Narciso; la matanza del día de San Valentín; la novela pastoril; Max Daireaux; Blondel de Nesle; Pierre Certon; Salomon Gessner; Veit Harlan; sor Mariana Alcoforado; Carlos Eduardo Zavaleta; Cino da Pistoia; Pietro Antonio Cesti; Salvatore Farina; Gabriela Zapolska; John Clare; y los Cavalier Lyrists. Ausias March; y Efraín Huerta. Según la mitología germánica la princesa Gudrum logró mediante un brebaje que el héroe Sigfrido se enamorase de ella. Carlos Eduardo Zavaleta es un escritor peruano nacido en 1928, autor de novelas como “Muchas caras del amor”. María de Zayas Sotomayor (1590-h. 1661) fue una novelista española influida por la tradición italiana, que escribió dos colecciones de relatos: “Novelas amorosas y ejemplares” (1637) y “Parte segunda del sarao y entretenimientos honestos” (1647). Los sefardíes o sefarditas son los judíos españoles que salieron de la Península tras su expulsión por los Reyes Católicos. Modelo de su cultura fue por ejemplo Leon ben Yehudah Abravanel (León Hebreo), muerto en 1520 y autor de unos “Diálogos de Amor”. Además, Anacreonte fue un poeta lírico griego del siglo VI a. c. Su temática se centraba en el amor y los placeres que halagan los sentidos. Y Cama-Deva, en la mitología hindú, es dios del amor, hijo de Brahma. Y Mauricio Bacarisse fue un poeta y  novelista español, de Madrid (1895-1931). Su poesía se encuentra dentro de la corriente modernista, pero se observa en él una segunda etapa que ya hace prever los movimientos de vanguardia tales como el ultraísmo y la poesía pura. Escribió además novelas, como “Los terribles amores de Agliberto y Celedonia” (1931), tradujo a Verlaine y colaboró con asiduidad en las publicaciones literarias de su época. Y Narciso era en la mitología griega hijo de una ninfa y un río. Era de gran hermosura y todas las mujeres, al verlo, se enamoraban de él. El adivino Tiresias pronosticó a sus padres que viviría mientras no se viese a sí mismo. Éstos hicieron desaparecer todos los espejos de la casa. Un día Narciso tuvo sed y se acercó a un riachuelo, se vio reflejado y se enamoró de su persona, de tal manera que se consumió de tristeza. Al morir fue convertido en la flor que lleva su nombre. El narciso crece sobre las aguas de los ríos, reflejándose en ellos.

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