En 1991, justo en el ecuador del tiempo en que estuve en la secta de izquierdas, recurría a una famosa revista de anuncios de contactos gays para relacionarme esporádicamente con alguien. Pero no llegué a tener contactos sexuales con nadie, creo recordar que me escribí algunas cartas con una o dos personas, pero nunca llegó a producirse una relación directa. Fue a finales de 1991, sin embargo, cuando sí quedé con un chico en la ciudad en que vivía, en Murcia. Había puesto un anuncio en que buscaba relacionarse con otros chicos a los que les gustaran las ciencias ocultas. Según vi después, él vivía con su madre y hacía cartas astrales. Hablamos por teléfono. Si no me equivoco, me parece que me dijo que él era Tauro. Yo le conté que era Aries con ascendente Acuario, y con la luna en Virgo. Tiempo más tarde descubrí que estaba equivocado, creo que confundí el día de nacimiento que viene en mi DNI que corresponde al de mi bautizo, con el auténtico día de mi nacimiento, el caso es que no tengo la luna en Virgo sino también en Acuario, como mi ascendente. Bueno, el caso es que el chico me dijo que qué marcha, refiriéndose a tanto Aries y tanto Acuario, pero yo le respondí que me sentía más Virgo. Y creo recordar que di por teléfono como un gemido de deseo, a lo que él se rió con insistencia.

Luego nos llamamos por teléfono para quedar en la ciudad de Murcia. Yo le propuse quedar en alguna cafetería de la estación de ferrocarril, que me parece recordar que es por donde vivía él, pero él me dijo: ¿por qué no quedamos en un sitio…más bonito? Y entonces quedamos en una cafetería de la Gran Vía.

Yo la mañana en que quedamos bajé del Campus porque había ido a por una nota de un examen, y hacia mediodía me senté en la cafetería a esperarlo. Él era muy alto, moreno y con la tez aceitunada, de unos treinta años. Iba vestido con un traje vaquero, todo de blanco, esos trajes vaqueros que se llevaban tanto al inicio de la década de 1990. Cuando llegó, le dije que había sacado sobresaliente, él parecía con una sonrisa un tanto forzada, y yo le propuse irnos a la zona interior de la cafetería para estar más discretos. Estuvimos hablando un rato largo, él me contó que había conocido antes a tres chicos, que yo era el cuarto, que uno de ellos era un ruso que se había gastado un dineral hablando con él por teléfono. También hablamos, no recuerdo de quién, de alguien que era Cáncer, debió de ser del chico que me gustaba de la secta, que era Cáncer. Estuve hablando con el chico con el que había quedado sobre cómo era este chico, y él me confirmó que todo lo que decía era típico de Cáncer.

Luego salimos de la cafetería y el chico me dijo que me notaba muy dolido y que si me había pasado algo. Yo no supe muy bien qué contestar, y el caso es que eché mano de un amigo Cáncer que tenía de pequeño en el colegio, que después se cambió a otro colegio, y al que le pegaban y se metían con él. Bueno, pues caminamos por la calle, él me dijo si no recuerdo mal que estaba esperando las llaves de un piso para ocuparlo, yo le pregunté por el piso porque reconozco que me hubiera gustado acostarme con él, pero no insistí. Fuimos a una tienda de comidas para llevar porque él quería comprar comida para llevarse, estuvimos esperando un poco, él le dijo a los de la tienda que si tardaba lo que había pedido podía llevarse otra cosa, y al final nos despedimos en la calle, él me dijo que nuestra relación podía servirle a él y servirme a mí. Al día siguiente o dos días después lo llamé por teléfono y me dijo que estaba haciendo cartas astrales, pero lo noté algo seco y entonces no volvimos a contactar.

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