“…cuando la virgen y el boyero caen bajo el horizonte de poniente, sube Perseo por el otro con la espada en la mano, y parece que este genio los arroja del cielo de verano, jardín y reino de frutos y de flores. Decían (las tradiciones mitológicas): Que debía nacer de esta virgen, o salir un renuevo, un hijo que destruiría la cabeza de la serpiente, y libraría el mundo del pecado. Con esta explicación designaban el Sol, que en la época del solsticio de invierno, en el momento crítico en que los magos de los persas sacaban el horóscopo, o pronósticos del año nuevo, se hallaba colocado en el seno de la virgen, saliendo helíaco en el horizonte oriental; y por lo tanto estaba figurado en sus cuadros astrológicos bajo la forma de un niño criado por una virgen casta, que se volvía después, en el equinoccio de la primavera, carnero o cordero (Aries), vencedor de la constelación de la serpiente, la cual desaparecía de los cielos…Cris-to, hijo de María; otras veces se nombraba Yes, por la reunión de tres letras que, en valor numeral, formaba el número 608, uno de los períodos solares; y, he aquí, el nombre que se ha convertido con la final latina en Yes-us o Jesús, nombre antiquísimo y cabalístico, atribuido al joven Baco, hijo clandestino (nocturno) de la virgen Minerva; el cual representa en toda la historia de su vida y muerte la del dios de los cristianos, es decir, el astro del día, de que ambos son símbolos” (Conde de Volney).

Richard Dawkins escribió que la creencia de que Jesucristo nació de una virgen venía de un error, intencionado o no, por parte de los sabios que redactaron la Versión de los Setenta, ya que tradujeron la palabra original hebrea, que designaba tanto “muchacha” como “virgen”, por una palabra griega que solamente incluía la acepción “virgen”.

De todos modos, aunque el error hubiera sido intencionado, ello no desdice ni menoscaba la virginidad de María, porque puede ser que los redactores de la Versión de los Setenta hubieran hecho suya la profecía recogida por el Conde de Volney con la que iniciamos este post.

Como siempre, hay que respetar mínimamente a la Iglesia. La Iglesia sólo disfruta haciendo trizas a quien se atreve a pensar y a dejar de obedecer, salvo cuando se trata de encubrir a pederastas que entonces cambia de tónica, pero la Iglesia es muy buena muy buena y hay que respetarla mínimamente.

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